lunes, 20 de abril de 2026

El vicepresidente del SCRATS advierte de que la subida del caudal ecológico ya resta 70 hectómetros al Trasvase

 CARTAGENA.- El presidente de la Comunidad General de Regantes Riegos de Levante Margen Izquierda del Segura y vicepresidente primero del SCRATS, Roque Luis Bru, ha advertido en la Asamblea Regional de que el aumento del caudal ecológico en el Tajo "ya está suponiendo unos 70 hectómetros menos de agua" para los usuarios del trasvase y ha pedido a los diputados que "trabajéis allá donde podáis, sobre todo en Madrid", para garantizar la continuidad del Acueducto Tajo-Segura.

Así lo ha trasladado durante su comparecencia en la Comisión Especial de Estudio sobre la situación del Trasvase Tajo-Segura tras las últimas medidas anunciadas por el Ministerio para la Transición Ecológica, donde ha detallado la dependencia estructural de su comunidad de regantes respecto a esta infraestructura. 

Según ha explicado, la entidad agrupa a "unos 22.000 comuneros" y "unas 25.000 hectáreas de cultivo" en el sur de Alicante, con un consumo anual de entre "50 y 60 hectómetros cúbicos".

Bru ha recordado que la llegada del trasvase hace 47 años permitió transformar el modelo agrícola de la zona al "abrir el abanico a cultivos con mayor valor añadido", frente a una situación previa marcada por el uso de aguas del Segura de peor calidad. 

"Hoy, al igual que Murcia y Almería, nuestra dependencia del trasvase Tajo-Segura es total", ha afirmado.

El dirigente ha señalado como uno de los principales problemas la subida del caudal ecológico aprobada en 2023. Aunque ha reconocido que los actuales niveles de agua en cabecera pueden enmascarar el impacto, ha insistido en que "esos dos metros cúbicos por segundo ya están suponiendo unos 70 hectómetros menos de agua" para los regantes. 

A su juicio, esta reducción añade "incertidumbre" a un sector que ya afronta dificultades económicas, falta de relevo generacional y compromisos de inversión pendientes.

En este contexto, ha defendido que la desalación "es fundamental", pero ha advertido de que no puede sustituir al trasvase. "El agua desalada tiene un coste muy superior", ha subrayado, insistiendo en que el trasvase permite "mantener un precio asumible del mix de aguas" que utilizan las comunidades de regantes.

 "Sustituir gran parte de ese recurso por agua desalada no es viable para la mayoría de agricultores", ha indicado.

Bru también ha cuestionado el impacto ambiental de la medida y ha asegurado que "no hay ningún informe serio sobre el impacto económico y social" del incremento del caudal ecológico. 

En este sentido, ha afirmado que "los únicos beneficiarios han sido los portugueses", al sostener que el agua adicional acaba en Portugal sin generar beneficios en España.

Durante su intervención, ha defendido el papel estratégico del sector primario en un contexto internacional incierto y ha reivindicado la "soberanía alimentaria".

 "Lo único que queremos los agricultores es poder seguir trabajando", ha concluido.

En el turno de los grupos parlamentarios, el diputado del PSOE Fernando Moreno ha asegurado que "el trasvase Tajo-Segura es irrenunciable" para su partido. 

Moreno ha defendido que la posición del PSOE pasa por garantizar esta infraestructura y ha planteado como complemento un "mix hidrológico" que incluya desalación, reutilización y recursos propios. 

Además, ha preguntado al compareciente por su opinión sobre la desaladora de Torrevieja, su interconexión con el sistema del trasvase y el Júcar-Vinalopó.

Desde Vox, Antonio Martínez ha respaldado el discurso del representante de los regantes y ha denunciado una "violencia hídrica" contra el Levante. El diputado ha advertido de que el actual proceso de planificación hidrológica puede suponer "la condena de muerte" del trasvase y ha reclamado una respuesta política conjunta para revertir esta situación.

Por parte del Grupo Mixto, el diputado de la coalición Podemos-Izquierda Unida Verdes-Alianza Verde, integrado en el Grupo Mixto, José Luis Álvarez-Castellanos, ha introducido un enfoque más estructural del problema.

 A su juicio, la situación del trasvase "no es un problema puntual", sino consecuencia de factores como la reducción de aportaciones en cabecera por el cambio climático, el crecimiento del regadío y el impacto ambiental del modelo agrointensivo.

 En este sentido, ha planteado la necesidad de estudiar "una reconversión" o "un redimensionamiento de la capacidad productiva agrícola".

El diputado del Partido Popular Jesús Cano ha denunciado, por su parte, que las decisiones del Gobierno central se están tomando "sin diálogo real y de espaldas al territorio" y ha acusado al Ejecutivo de Pedro Sánchez de poner "la guillotina al trasvase".

 Cano ha reclamado que el futuro de esta infraestructura se base en criterios técnicos y no políticos, y ha advertido del impacto económico que tendría su desaparición.

En su réplica, Bru ha respondido a las cuestiones planteadas por los grupos y ha reiterado su defensa del trasvase como eje fundamental del sistema hídrico del Levante. Ha defendido la interconexión de la desaladora de Torrevieja con el sistema del trasvase y ha asegurado que existe "colaboración total" entre administraciones para su desarrollo. 

 También ha apostado por potenciar el uso de aguas depuradas, que ha señalado como una de las fuentes más eficientes.

Asimismo, ha advertido de las dificultades de adaptación del sector a modelos como la agricultura ecológica en un mercado global competitivo.

 "No podemos competir con productos de terceros países que utilizan materias activas prohibidas aquí", ha lamentado.

Finalmente, ha subrayado el peso económico del regadío vinculado al trasvase, que, según ha indicado, sostiene "más de 100.000 empleos directos", y ha insistido en que su desaparición tendría consecuencias "muy graves" para el conjunto del sureste español.

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