jueves, 25 de marzo de 2021

Los cuatro concejales de C's viajaron a la sede central en Madrid para reiterar su compromiso con la moción de censura en Murcia

 MADRID.- Los populares murcianos confiaban hasta ayer mismo que pudiera haber algún cambio de posición entre dos de los ediles naranjas en el Ayuntamiento de Murcia, Pedro García Rex o Juan Fernando Hernández Piernas, toda vez que daban por hecho que Paqui Pérez iba a cerrar filas seguro con Mario Gómez, el portavoz local de Ciudadanos, promotor de la moción y bestia negra de los populares en el consistorio, según adelantaba anoche El Confidencial.

El partido naranja ha tratado de blindar a sus ediles de las presiones de estos días, con la sociedad murciana pendiente de un cambio que puede apartar a los conservadores del ayuntamiento después de 26 años ininterrumpidos de hegemonía. 

El guion marcado por PSOE y Cs dictaba que este jueves 25 de marzo sería investido alcalde el socialista José Antonio Serrano con los nueve votos de su partido, los cuatro naranjas y dos de Podemos, que respaldar la moción, pero se quedará fuera del Gobierno municipal, según habían anunciado los morados. Será una mayoría absoluta justa de 15 ediles.

El escaso margen de maniobra es lo que tenía en vilo a una ciudad de casi medio millón de habitantes, que concentra a una tercera parte de la población de la región y cuyo consistorio podía convertirse en un importante contrapeso para López Miras en los dos años que quedan de legislatura.

Los cuatro ediles liderados por Mario Gómez viajaron este lunes repartidos en dos coches a Madrid para reunirse con la dirección de Arrimadas, confirmar su compromiso y salir de la olla a presión en que se ha convertido la política murciana, donde estos días han llovido los dosieres y los nervios están a flor de piel. 

"Los hemos sacado de Murcia para que respiren aprovechando que iba allí para que todo esté bien ordenado", explicaba a El Confidencial un portavoz naranja. La intención era pasar todo el día en la capital de España e, incluso, hacer noche en un hotel, ante de regresar a Murcia el martes, como así fue.

En paralelo, el PSOE murciano y Ciudadanos habían comenzado a trabajar sobre su hoja de ruta de gobierno local. El secretario general de los socialistas, Diego Conesa, y la lideresa naranja, Ana Martínez Vidal, se reunieron el lunes en la sede la segunda para trazar esas líneas básicas con 24 medidas entre las que figura la "elaboración de auditoría integral a todos los servicios externalizados del Ayuntamiento para conocer su situación exacta", en línea con las denuncias de irregularidades lanzadas por Mario Gómez, que los populares niegan y que escudriñan en la UDEF de la Policía Nacional sin que hayan interpuesto ninguna denuncia hasta la fecha. 

Conesa y Martínez también remarcaron la apuesta por los servicios sociales, con un plan estratégico para el mantenimiento de subvenciones, convenios y contratos de las entidades sociales que siguen prestando los servicios sociales generales y específicos a cada sector de población".

Por su parte, los populares aseguran vivir la situación "tranquilidad". El alcalde José Ballesta, que ha insinuado su retirada de la política si prospera la moción, habría ofrecido una vía de diálogo a sus promotores y a la vez retirar la querella que el PP regional interpuso contra el edil Gómez por revelación de secretos y que sustenta en un video en el que el concejal naranja aparece en la calle hablando con una periodista, algo que el edil cree que forma parte de un seguimiento ordenado por sus rivales políticos. 

El ofrecimiento del alcalde popular ha sido ignorado. Llegaba tarde, dicen desde PSOE y Ciudadanos.

Los dos partidos políticos insinúan que levantarán las alfombras cuando ocupen la alcaldía, con especial incidencia en las políticas de contratación de empresas públicas o mixtas como Aguas de Murcia, compartida con Suez, donde, según señalan hay muchas personas en nómina solamente por sus vínculos con el PP. 

Lo mismo afirman sobre empresas concesionarias de servicios con contratos con el Ayuntamiento. "Hay una fuerte red clientelar que hay que desmontar, en especial en las pedanías, donde alcaldes pedáneos o de las juntas municipales trabajan para estas concesionarias", insiste.

Precisamente los alcaldes pedáneos habrían fomentando la movilización en la caravana de coches que habría recorrido durante la tarde de este miércoles las calles de la capital bajo el lema 'Murcia no se vende'. 

Según publica 'La Opinión de Murcia', estos representantes del PP en las pedanías pidieron incluso la colaboración de las empresas concesionarias del consistorio para que prestaran parte de su flota de vehículos con el fin de calentar la protesta.

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