El texto se asienta sobre tres principales ejes: la introducción de tres supuestos que se van a considerar imprudencia grave por disposición de la ley, el aumento de la punición por este tipo de conductas y la introducción del delito de abandono del lugar del accidente.
La reforma, que entra en vigor al día siguiente de su publicación en el BOE, recoge las principales reclamaciones de los colectivos implicados en esta iniciativa —víctimas de accidentes y ciclistas—, que pedían que las lesiones volviesen a ser sancionadas, una situación que se había eliminado durante la reforma del Código Penal que el PP realizó en 2015, y que dejó las lesiones para el Código Civil. Esto implica, según han señalado víctimas y ciclistas, al 90% de víctimas por accidente de tráfico. Según el texto aprobado, el conductor que cause lesiones tendrá una pena de multa de tres a doce meses.
Asimismo, con la reforma, se considerará "imprudencia grave" al volante en estos tres supuestos: exceso de velocidad, conducción bajo la influencia del alcohol y bajo influencia de drogas, agravándose así la pena.
Hasta ahora, el juez valoraba si la imprudencia había sido grave, menos grave o leve, de acuerdo con las circunstancias concurrentes en el hecho. Con la nueva regulación propuesta, en cualquiera de estos tres supuestos no cabrá margen de interpretación y se considerará imprudencia grave en cualquier caso.
Con respecto al aumento de penas, se amplían las penas de prisión de los 4 años de máximo, como estaba establecido antes, hasta los 6 si se causa un mínimo de dos fallecidos o un fallecido y un lesionado muy grave (lesiones invalidantes) cuando sea por una imprudencia grave. Pero la pena podrá llegar a los 9 años de prisión cuando sean 'muchos' los fallecidos, quedando esto a voluntad del juez.
Según lo aprobado en la Cámara Alta, también se introduce en el Código Penal el delito de abandono del lugar del accidente con una redacción autónoma. En este texto se especifica que el abandono del lugar del accidente, cuando se ha cometido una imprudencia al volante, se sancionará con penas de entre seis meses y cuatro años de cárcel y la retirada del carné de conducir entre uno y cuatro años. En el caso de que la omisión de socorro sea "fortuita", se reducirá la pena a un máximo de seis meses. Hasta ahora, el Código Penal no contemplaba que la huida del lugar de los hechos fuese constitutivo de delito.
La reforma fue impulsada por Anna González, que en enero de 2016 inició una campaña en Change.org para modificar la ley. Tres años antes, su marido, ciclista, fue arrollado por un conductor que se dio a la fuga tras el accidente. La víctima murió en el acto. El conductor fue condenado a dos años de cárcel.
Esta puede ser la última medida en materia de Seguridad Vial de la legislatura. En el aire pueden quedarse otras medidas anunciadas por el Gobierno de Pedro Sánchez, que sí ha conseguido sacar adelante la reducción del límite de velocidad a 90 km/h en las carreteras convencionales.
Entre las que pueden quedarse pendientes, están aumentar a 6 puntos la pérdida de puntos del carné por usar el móvil al volante; reducir la velocidad máxima para circular en ciudades a 30 km/h para vías de un único carril por sentido; la regulación estatal de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP), entre los que se incluyen los patinetes eléctricos; y la obligatoriedad de asistir a 8 horas de clase teórica presencial para futuros conductores del permiso A y B.

A 30 por hora


Por otra parte, la Dirección General de Tráfico (DGT) pretende aprobar antes de las elecciones generales del 28 de abril el Real Decreto por el que se modifica el Reglamento General de Circulación, que contempla la reducción genérica de la velocidad máxima en ciudades a 30 km/h.
El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha señalado que le “gustaría” que esta medida se aprobara antes del 28-A. Actualmente, el texto se encuentra en el Ministerio de Interior y tiene que pasar por un proceso de consulta con otros Ministerios para después pasar por un trámite de consulta con el Consejo de Estado.
“La diferencia es que ahora es de 50 km/h y excepcionalmente 30 km/h y ahora cambiamos a un modelo en que todas las calles del centro serán de 30 km/h y excepcionalmente de 50 km/h”, resume el cambio normativo Navarro, que ha alabado la “revolución silenciosa” que están llevando a cabo distintos ayuntamientos de España en el ámbito de la seguridad vial. “En seguridad vial lo que mata es la velocidad”, ha dicho Navarro, pues “agrava las consecuencias de cualquier accidente”.
De hecho, la primera medida importante que aprobó la DGT con el Ejecutivo socialista fue la bajada del límite genérico máximo de velocidad en vías convencionales de 100 km/h a 90 km/h, una medida que tradicionalmente habían perseguido otros directores de Tráfico. “Daba la impresión de que probablemente alguien pensaba que bajar la velocidad era perder votos, pero esto es muy antiguo, se ha superado”, justifica así Navarro su aprobación en 9 meses de Gobierno.
Según comenta, para que se vea reflejada una reducción de la siniestralidad vial, es necesario también modificar el diseño de la vía e incrementar la vigilancia, aunque reconoce que “se necesita más tiempo”.
Precisamente, el anuncio de elecciones ha retrasado la tramitación, según Navarro, de la modificación de la Ley de Tráfico, que recogía en concreto las nuevas sanciones por determinados comportamientos al volante, como el uso del móvil, actualmente penado con 3 puntos menos en el permiso y que se pretende subir a 6.
Según el director, en el calendario de la DGT estaba previsto que en el mes de febrero el Consejo de Ministros mandara al Congreso el anteproyecto de Ley para que, después, los partidos lo estudiaran para presentar sus enmiendas.
En terreno político, Navarro no descarta repetir en el cargo, sea quien sea el próximo partido en gobernar, aunque con una condición. “Si es un equipo comprometido, potente y con el cual te puedes entender, me da igual la ideología, si el equipo no lo ves claro, mejor no te metas”, ha asegurado, recordando que ya dijo en su día que no volvería como director general de la DGT y sin embargo, aceptó cuando se lo ofreció Pedro Sánchez.
“Cuando una política pública emerge con fuerza, como es la movilidad, lo primero que hay que hacer es preocuparse, tener una organización institucional adecuada para hacer frente a esta política“, añade.

Utilidad de los radares

Sobre una mayor vigilancia, se refiere especialmente a los radares, si bien apunta que la DGT no tiene previsto lanzar “grandes planes de expansión de radares pero sí continuar poniendo” en aquellos tramos o lugares donde puedan ser “útiles”, pues estas herramientas “son para la seguridad de los conductores”.
Pere Navarro también ha confirmado que las ‘cajas’ con señalización de radar no siempre contienen dentro uno, pues “con solo el cartel de aviso de radar surte efecto”, ya que recuerda que el objetivo de la DGT es que la gente aminore la velocidad cuando avista un cartel, y no poner denuncias.
Con respecto al margen de error de estos aparatos, motivo de recurso en los tribunales por parte de los denunciados, Navarro no descarta que los radares que se vayan a colocar en las carreteras tengan un porcentaje distinto: “Si hay que dar más margen, se da más margen y no pasa nada, lo que queremos es evitar discusiones evitables”.
Preguntado sobre las prioridades del organismo, Navarro tiene claro que sigue siendo reducir la siniestralidad vial. “A veces tengo la impresión de que en este país hemos descontado ya la seguridad vial como problema; nos relajamos, y luego cuatro años seguidos subieron los accidentes, no está esto resuelto”, ha explicado.
A esto se suma, según añade, la “fascinación” que se tiene actualmente por las nuevas tecnologías, es decir, el coche conectado, el coche autónomo o el eléctrico, que no “son la prioridad en estos momentos” para la DGT.
“Mientras hablamos de este futuro, nos olvidamos del presente, de qué es lo que va a pasar en el mes siguiente, y por esto, durante cuatro años, han aumentado los muertos y los heridos graves”, opina.
En concreto, dice que la DGT está trabajando en “poner en el centro del debate” los desplazamientos a pie porque “nunca” se habían valorado. “Somos un país de gente mayor, la gente camina, son muchos, votan, con lo cual van a marcar la agenda, estos son los auténticos protagonistas de los desplazamientos a pie”, ha expresado.
De hecho, tal importancia da a este colectivo que dice que fue la muerte de una anciana por un usuario de patinete –el primer fallecimiento con patinete implicado en hacerse público– el que marcó “un antes y un después” en la regularización de estos vehículos, dada la “presión” que hubo en Tráfico.
“Le entra a la gente mayor miedo de morir atropellada por un accidente que parece que no es una muerte glamurosa”, señala.