lunes, 14 de agosto de 2017

Jauja / Adrián Ángel Viudes *

Durante el viaje de los conquistadores hacia Cuzco, Francisco Pizarro decidió fundar una ciudad que sirviera como cabecera o capital de los territorios que estaba descubriendo. El 25 de abril de 1534, Pizarro puso la primera piedra de la que llamó "Santa Fe de Hatun Xauxa" utilizando la denominación quechua que los incas otorgaron a la localidad.

El origen del nombre, a pesar de que las raíces etimológicas de la palabra "Jauja" se suelen buscar en vocablos quechuas, es más que probable que simplemente se adoptara en recuerdo y homenaje a la ciudad española de Jauja. La cordobesa población española de ese mismo nombre, se sitúa entre Córdoba y Sevilla, a la orilla del río Genil, dentro del término municipal de Lucena. La Jauja española fue fundada por los árabes en el siglo XII, con el nombre de Xauxa que quiere decir portillo.

Lope de Rueda dice de Jauja que las calles estaban empedradas con piñones y por ellas corrían arroyos de leche y de miel, y los perros se ataban con longanizas. La Jauja peruana, con su ameno clima, era sede de enormes tampu o tambos (depósitos) en donde los incas habían acumulado grandes cantidades de alimentos, vestimentas y riquezas varias que permitieron a los españoles vivir holgadamente durante muchos meses. 
Precisamente, esta abundancia fue probablemente lo que les hizo recordar a la española Jauja, con los arboles dando buñuelos y en donde nadie trabajaba. De hecho, se hizo popular la expresión "Esto es Jauja", que persiste en nuestros días y se aplica cuando en un lugar la riqueza está al alcance de la mano y la vida es fácil y sin restricciones.

Si prestamos atención a las soflamas de nuestros eximios dirigentes políticos podríamos creer que la Murcia que describen es una nueva y moderna Jauja.

Agua para todos; aeropuerto internacional de Corvera repleto de aviones y pasajeros; pleno empleo; bajos impuestos; auditorios acabados con programación completa; déficit embridado y saldado en muy pocos años; trenes de alta velocidad circulando soterrados; Corredor Mediterráneo favoreciendo la exportación; nuevo Puerto en el Gorguel dando salida y entrada a millones de contenedores; polígonos industriales llenos de industrias punteras en innovación; un Mar Menor cristalino, saludable, lleno de turistas, y con cientos de agricultores cultivando en sus riberas verduras de primor sin verse demonizados por mentes insanas; una oposición domesticada que ha reconocido por fin la primacía de los peperos y colabora desinteresadamente por el bien de la Región; todas las causas de supuestos ilícitos penales de los políticos injustamente acusados sobreseídas, y los dirigentes, indebidamente apartados de sus cargos, retornando a los sillones que nunca debieron abandonar entre el loor de las multitudes.

Y nosotros, los felices habitantes de la nueva y moderna Jauja, poniendo alfombras al paso de los peperos, derramando sobre ellos pétalos de rosas, cantando a coro himnos de alabanza, y obsequiándolos a manos llenas con oro incienso y mirra. Y, cuando toque, abrumándolos con miles de votos

Pero el sueño termina, y al despertar nos damos de frente con la cruda realidad. Nos han engañado como a chinos, y lo que es peor siguen y siguen, como el conejito de las pilas, prometiendo el oro y el moro intentando transportarnos una y otra vez a su Jauja virtual, a su perverso invento. Y cada vez que alguien, de buena fe, dice que el Rey está desnudo, lanzan a sus mastines contra el dicente acusándolo de traidor y amenazando con el peligro de la llegada de los malos, de los que nos sacarían de ese paraíso al que ellos aseguran que nos han llevado.

Menos mal que los murcianos, plenos de moral y optimismo, poniendo al mal tiempo buena cara, obviando a tanto político inútil, siguen trabajando a tope, esforzándose por producir bienes y servicios de la mejor calidad y al mejor precio, cultivando, exportando, ahorrando, y de vez en cuando, más ahora que aprieta el calor, escapando a una playa o al monte, para darse un buen remojón o un mejor paseo; y a la sombra de algún chiringuito disfrutando de una fresca cerveza, o un tinto de verano, con algún que otro sabroso acompañamiento. “Que buen vasallo si hubiera buen señor”.




(*) Ex presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena
(Publicado en La Verdad)

No hay comentarios: