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lunes, 3 de agosto de 2026

Solamente para iluminados 5 / Argárico

El municipio de Murcia tiene por primera vez una mujer alcaldesa y también por primera vez alguien censado en una de las 40 pedanías huertanas de Murcia. Es joven y universitaria además de haber mamado la política en casa a través de Ángel Pérez, "El Melenas", su padre, eterno pedáneo de El Esparragal, un desquiciado fontanero de Valcárcel que, en tiempos y sin formación alguna, se creía el más listo de toda la Huerta de Murcia e, incluso su Campo con sus otras 15 pedanías. Un figura.

Mi querida y valorada Rebeca: en política, como en casi todo, uno/a, se mantiene si no comete errores. Si así logras ir tirando, mucha gente del casco urbano te apoyará y luego te seguirá apoyando si observa que su entorno más cercano no se degrada. Sé bien de lo que hablo porque nací en la Trapería. Otra de tus prioridades de futuro, si eres reelegida, es limpiar la corrupta estructura interior, sobre todo en Urbanismo. Ahí, aprieta.

Búscate de cara a tu candidatura de 2027 un equipo que sea propiamente tuyo y sin recomendados desde fuera. No tengas compromiso, ojo esto es muy importante, con ninguna de las cinco 'víboras' políticas herencia de Ballesta: Antonio Navarro, José Guillén, Mercedes Bernabé, Jesús Pacheco y Fulgencio Perona. No te quedes ni a uno, mucho menos los que tienen esqueletos en el armario, que son casi todos. Si te traiciona el corazón en algún caso, al final se revolverá contra tí. Así que realismo mucho realismo en el descarte.

Sabes que he comprobado que eres una política eficiente, dedicada y muy responsable con demostración palpable. Eres una joya de política. Que nadie ni nada te malverse antes de las elecciones de mayo e, incluso, después. Descuélgate con respeto pero decisión de la 'era Ballesta' de grandes obras faraónicas y concéntrate más en la solución de cuestiones que tanto llevan esperando. Y cuídate mucho de los lobistas vestidos de amigo aunque vengan recomendados desde tu partido. Que nadie pueda nunca acusarte de tráfico de influencias. 

El Plan de Pedanías que no se quede en mero recurso electoral para las próximas municipales porque ahí tienes tu gran vivero de votos, eso que no tiene nadie. Que eso te marque el rumbo porque son la mayoría del censo electoral y tu sales de ese vecindario que necesita mucha más atención porque demográficamente están creciendo muy rápido. Adelántate con ese Plan anunciado pero de verdad y no de cara a las elecciones.   

Te recuerdo que entre los últimos rectores de la Universidad de Murcia tres procedían de pedanías huertanas como Algezares, Aljucer y Cabezo de Torres. Y que uno de los mejores cirujanos e investigadores del cáncer de colon en el mundo, Damián García Olmo, profesor universitario y jefe de cirugía de la Fundación 'Jiménez Díaz', en Madrid, nació y vivió en otra de ellas.   

Y un dato por si no lo tienes: la superficie de la Vega del Segura desde la Contraparada hasta Beniel es, más o menos, la misma de la superficie de toda la ciudad de Madrid. 

Nuestra ciudad y el término se han hecho demasiado grandes y necesitan una alcaldesa a la altura de su magnitud. Busca altos funcionarios limpios y brillantes que te presenten grandes ideas de bajo coste. No endeudes el Ayuntamiento por capulladas y que luego te falte dinero para mantener estructuras sociales para niños, jóvenes y personas mayores, hasta reducir al máximo sus pobrezas por entre excluidos o en riesgo de exclusión.

Busca con legitimidad el voto pero también con responsabilidad sin prometer quimeras inalcanzables para las arcas públicas locales a riesgo de un mayor endeudamiento porque sería el argumento perfecto para que tus enemigos internos en el PP pudiesen acabar contigo. Paso a paso para arreglar lo pendiente, que es mucho. Eres metódica y constante, pues eso.

El tipo de gestión que Murcia necesita es siempre complejo por la necesidad ineludible de atender a la capital, a su Huerta y a su Campo. Tres realidades muy distintas. Lo que te aconsejo, desde mi experiencia profesional desde 1970, es que no aparezcas en todo para que se valore convenientemente tu presencia cuando más convenga asistir. Contención y prudencia como divisa siempre.

Trasmite que estás en la gestión real y no solo en los anuncios políticos con foto. Conjuga mejor siempre el participio pasado que el futuro imperfecto porque el cuerpo electoral está harto, y se muestra escéptico, de promesas que pronto se evaporan.   

Y finalmente, hablemos de tu padre (ha pisado gratuitamente demasiados callos en su vida, de lo que tu no tienes culpa). He observado que ya intenta ir de 'madre de la Pantoja' y aparece en el fondo de tus fotografías cuando haces alguna visita o inauguras alguna obra en pedanías.

 Como es un manifacero (persona revoltosa y que se mete en todo, decimos en Murcia y Aragón, aunque la palabra aún no está en el diccionario de la RAE) lo mejor es que no pise tu despacho ni como pedáneo y te dé en casa, muy en privado, los consejos que tenga que darte que, seguro, serán valiosos y válidos porque, además, tu familia está más que orgullosa de tí.

 Igual vale para tu pareja de siempre, 'El limones' : los comentarios y consejos en casa y favores ninguno, al menos que sean necesarios en casos de lesa humanidad.

No es este verano el mejor para que cojas vacaciones plenas en Campoamor. Nos vemos cualquier noche después de la Feria cuando, como siempre coincidimos si estoy en Murcia, paseas al perro. Y que Dios te bendiga mientras tanto.

sábado, 25 de julio de 2026

Solamente para iluminados 2 / Argárico

 


Sin perjuicio de perseguir de oficio presuntos delitos contra el Código Penal cometidos supuestamente por directivos de la aseguradora Caser y de la extinta Caja Murcia, el movimiento reivindicativo de ex empleados de la entidad con derechos devengados para mejorar su jubilación por haber entrado en la entidad financiera antes de 1986, y que no llegan al millar, muy bien se pudiera plantear a mayor abundamiento una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción de la Audiencia Nacional sobre la gestión presuntamente punible de la ex dirección ejecutiva ante la virtual quiebra encubierta de la firma.

En un momento de lucha sin cuartel en los juzgados madrileños a la corrupción socialista, estos ex empleados quieren llevar también esa contienda a lo más cercano e inmediato para conocimiento de la ciudadanía y de los viejos impositores en Murcia, Alicante, Almería y Valencia.

 Porque no todo en este país son las joyas incautadas al ex presidente Zapatero. En provincias hay enriquecimientos ilícitos a manta pendientes de sustanciar por la Justicia, supuesto caso del entorno ejecutivo de Caja Murcia sin excepciones. Y el uso frecuente de prostitutas de cierto nivel por algunos directivos muy concretos, según parece, sin poder afirmarlo rotundamente por ahora, sólo por ahora dejemoslo aparte pero tampoco era Ábalos el único putero del Reino de España en la misma época.

 Ahora se ha revelado que la tan cacareada eficiencia de Caja Murcia lo era a costa del bolsillo de mas de 800 de sus empleados al haber externalizado las cantidades para complementos por jubilación reconocidas por ley para todas las cajas de ahorro y que la entidad no aportaba al fondo de previsión. Algo absolutamente perverso en un Estado social como el nuestro por parte de un capitalismo salvaje en una cueva de presuntos ladrones rapiñeros.

De no haber exteriorizado el compromiso a favor de Caser,  la aportación sería un pasivo bruto en el balance de Caja Murcia, lo que aumentaría el gasto de personal, bajaría el beneficio contable y disminuiría los ratios de eficiencia frente a una gestión real ya de por si desastrosa.

Se explica, además, la exteriorización porque esas provisiones significaban un gasto de explotación, disminuían el activo al aumentar el pasivo y esa obligada aportación para complementos de jubilación de varios cientos de empleados, bajaba incluso el beneficio y el patrimonio neto al disminuir la aportación a reservas. 

Así se pudo enmascarar un desastre de gestión de Caja Murcia, intencionada o incompetente, para cuyos responsables estos ex empleados buscan que haya consecuencias penales si todavía hubiera lugar.

También quiere se investigue por Anticorrupción el origen de un abultado patrimonio acumulado de algunos directivos, más en concreto fincas en plena producción horto-frutícola, en la Vega Media del Segura, términos municipales de Blanca y Cieza al menos, con el concurso de reconocidos terratenientes de Abarán.

Aquí todo apunta, entre otros varios, a un medio calvo cruel, que se ha ido escapando una y otra vez de la Justicia, hasta vivir en la más completa impunidad pese al cúmulo de sus conocidas fechorías no castigadas hasta la fecha. 

Ahora sí pudiera llegarle su 'sanmartín' de la mano de un destacado abogado de Cartagena, al que se intentará comprar o amenazar, como es su costumbre.

 Aquí lo dejo, de momento, Carlitos. Nos vemos en la feria de Lo Pagán, que tanto te ha gustado siempre, cuando superes tus lesiones por demasiado tenis y algún que otro exceso físico intenso.

lunes, 20 de julio de 2026

Los Archivos secretos del Vaticano: 85 kilómetros de historia robada / Mr. KidPool

 La verdad sobre tus orígenes.

Bajo los pies del Papa se encuentra la colección de conocimiento más celosamente guardada del mundo. Los Archivos Secretos Vaticanos (ahora llamados Archivos Apostólicos) contienen 85 kilómetros de estanterías que albergan documentos que se remontan a los albores del actual 'reinicio'.

No se trata sólo de historia religiosa; es el depósito del patrimonio robado del mundo. Desde los rollos originales de la Biblioteca de Alejandría hasta los mapas del mundo anterior al diluvio y los verdaderos registros de la vida de Jesús, el Vaticano guarda las claves de todo aquello que la élite se ha empeñado en hacernos olvidar durante dos mil años.

¿Por qué el acceso está tan estrictamente restringido? Para entrar, hay que ser un investigador acreditado con un objetivo de investigación específico y concreto. No se permite curiosear. Se requiere acompañamiento. ¿Por qué? Porque los archivos contienen los documentos del "Cronovisor", evidencia de un dispositivo desarrollado en la década de 1950 que permitía visualizar eventos pasados a través de la frecuencia del éter.

También albergan los registros de las civilizaciones "Pre-Adámitas" y los linajes detallados de los 13 Linajes. Saben que si el público conociera la verdadera historia de los "Dioses" que descendieron a la Tierra (los Anunnaki, entre otros), toda la estructura de la religión organizada y el control político se desmoronaría de la noche a la mañana.

Los archivos también contienen las «Profecías del Fin de los Tiempos» que nunca se hicieron públicas. Estos documentos describen la transición actual hacia la «Era de la Luz» y las fechas específicas de los cambios en los polos magnéticos.

El Vaticano ha funcionado como intermediario de información para la élite mundial durante siglos, vendiendo fragmentos de verdad a quienes ostentan el poder mientras mantiene a las masas en un estado de amnesia espiritual. No protegen la «Palabra de Dios»; protegen el «Monopolio de la Verdad».

La Alianza se encuentra actualmente en proceso de digitalizar estos archivos para su publicación global. A medida que se desmantelan las antiguas estructuras del Vaticano, la verdad se traslada al sistema cuántico.

La era del «conocimiento secreto» está llegando a su fin. Ya no necesitarás un sacerdote ni un erudito para saber quién eres; los registros de tu origen divino están a punto de ser devueltos a la colectividad. Los muros de la fortaleza se resquebrajan y los 85 kilómetros de mentiras salen a la luz.

Te dijeron que era un secreto “sagrado”. Era una herencia robada. La biblioteca está abriendo sus puertas y el silencio se está rompiendo. La verdad nunca se perdió; simplemente se guardó bajo llave. Pero olvidaron que la llave está en manos del pueblo.

https://t.me/MrKidPool17

Estos túneles bajo el Vaticano se extienden a lo largo de más de 2.575 kilómetros, hasta Jerusalén, como ya les he mostrado. Las Fuerzas de Operaciones Especiales han limpiado estos túneles, han recuperando millones de documentos, artefactos, obras de arte antiguas y más de 60.000 toneladas de oro robado, además de los 711 libros de la Biblia que nos fueron ocultados durante siglos.

https://sunnysjournal.com/2026/07/16/the-vatican-archives-53-miles-of-stolen-history-mr-kidpool

miércoles, 27 de mayo de 2026

La chupeta y la guillotina / Adrián Ángel Viudes *

 

No conozco personalmente a doña Noelia Arroyo, alcaldesa de mi querida Cartagena, y de ella solo tengo ligeras referencias profesionales y ninguna personal. Sí he seguido de cerca el affaire de la moción de censura contra ella y debo decir que desde el principio me ha parecido un bodrio político, impropio de la gravedad institucional que merece la trimilenaria. 

Dejando para otro día las razones de este juicio, lo que hoy verdaderamente me llama la atención y me escandaliza a partes iguales es la estrategia que, según publican distintos medios regionales, pretende desplegar la señora Arroyo para abortar la moción que podría mandarla a su casa. 

La operación resulta tan burda como inquietante: cortar la cabeza política de quienes hasta ayer la sostenían y entregarla, como presente sacrificial, a los dos concejales que amenazan con desalojarla del sillón, poniendo fin al pequeño reino de poder, sinecuras y mamandurrias levantado en torno al Ayuntamiento.

 En mi larga vida política he contemplado maniobras de todos los colores, pero confieso que pocas veces he visto una tan torpe por descarnada: el problema ya no se limita a Cartagena ya que la cuestión trasciende la política municipal y alcanza directamente a quienes, desde arriba, deberían explicar si bendicen semejante escabechina.

 ¿Va a consentir Santiago Abascal que una mindundi política decapite a personas de su órbita para salvarse unas semanas más? ¿Ha dado Fernando López Miras el visto bueno a esta operación de supervivencia desesperada? 

Mucho me temo que los nervios de doña Noelia, viéndose ya fuera de la chupeta, le hayan jugado una mala pasada. Y a veces, en política, los errores nacidos del miedo son precisamente los que precipitan la caída.

 

(*) Ex presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena y de la CHS 

miércoles, 11 de marzo de 2026

El Mar Menor, paciente de curanderos / Adrián Ángel Viudes

 


Hace años publiqué en La Verdad un artículo titulado “Curanderos del Mar Menor”. Hoy lo releo y me invade una mezcla de tristeza y frustración, el diagnóstico sigue siendo válido porque casi nada de lo propuesto entonces se ha hecho.

Decía allí que nuestro pequeño y delicado mar no necesitaba curanderos de pacotilla ni remedios de bicarbonato, sino decisiones claras como la instalación de compuertas en el canal del Estacio para controlar la entrada masiva de agua del Mediterráneo y de especies invasoras, la retirada de las arenas contaminadas de las llamadas playas ortopédicas; el acondicionamiento de las concesiones de clubes náuticos a la sustitución de pantalanes rígidos por flotantes que permitan el libre movimiento de las aguas; la construcción de depuradoras municipales de última generación o el encauzamiento de forma eficaz ramblas y escorrentías lejos de la laguna. 

En mi artículo también advertía que limitar sin más el terreno cultivable no resolvería el problema agrícola si no se regulaban de verdad los abonados nitrogenados y ciertas prácticas de cultivo que facilitan que el agua de riego y de lluvia termine en el Mar Menor.

Hubo además errores que hoy casi nadie recuerda y uno de ellos fue la desaparición sistemática de los antiguos balnearios, aquella forma sencilla, racional y tan nuestra de tomar el baño sin alterar el equilibrio de la laguna. 

En su lugar llegaron playas artificiales y obras que poco tenían que ver con la naturaleza de este mar tan frágil. Desde entonces han cambiado gobiernos, comisiones, informes y titulares e, incluso, hemos llegado a declarar al Mar Menor sujeto de derechos.

 Pero el paciente sigue esperando médicos mientras los curanderos continúan alrededor de la cama.

Y lo más inquietante es que las recetas siguen siendo, exactamente, las mismas que entonces.

viernes, 20 de febrero de 2026

Auto del 'caso discotecas Atalayas': la Justicia al servicio del Poder / José Luis Mazón *

El auto del Juzgado de Instrucción nº3 de Murcia que rechaza la querella de las víctimas del incendio por la inactividad del Ayuntamiento en el caso Atalayas —pieza clave en el fuego y en las muertes— es un ejemplo perfecto de cómo la justicia puede salirse del carril del sentido común, como si funcionara guiada por una especie de energía oscura que no se ve, pero lo tuerce todo.

La jueza, cuando dice que “no ve delito”, hablando claro, se pasa tres pueblos. El truco del auto es sencillo: borra del mapa penal que el Ayuntamiento mantuviera abiertas unas discotecas sin licencia, con salidas de emergencia taponadas, órdenes de cese firmes sin ejecutar y un rosario de actas avisando de que aquello era una ratonera. Todo ello en un expediente con trece muertos sobre la mesa por omisiones clamorosas de la función de policía ambiental municipal. 

Cualquiera que haya hojeado un manual de Derecho penal sabe que una dejación de funciones que desemboca en 13 muertos puede encajar como homicidio imprudente por omisión, con la misma cuota de culpa que los dueños de los locales, y que eso, en un mundo normal, se traduce en cárcel efectiva para los responsables que apagaron el interruptor de la ley. 

La jueza dice que no hay ni siquiera prevaricación por las omisiones, ¿y esta jueza va a instruir el caso cuando la Audiencia ordene que se siga contra los funcionarios municipales?

Oye Mazón tu que conoces las cloacas judiciales dinos ¿de dónde viene este despropósito? El rastro es bastante claro: los beneficiados son altos cargos municipales del PP, el mismo partido que tiene en la mano buena parte de los nombramientos de la cúpula judicial. 

Y ahí brilla una figura muy conocida: el anterior presidente del TSJ de Murcia, Miguel Pasqual del Riquelme, auténtico comisario político del PP en la Justicia murciana. 

Consta que la jueza firmante del auto fue “JAT”, jueza de adscripción territorial, lo que significa que Riquelme jugó un papel decisivo en traerla a Murcia desde otro territorio. Es decir, hay un vínculo directo entre quien ahora firma el auto y quien ha mandado durante años en la justicia regional, alineado con el partido que sale bien parado.

Por si fuera poco, el texto del auto, uno ha visto parecidos en el estilo y usando la herramienta IA ha pasado por una prueba de similitud de estilo, presenta parecidos más que llamativos con resoluciones firmadas por el propio Riquelme, ¿es un “auto Avellaneda” de autor real apócrifo? 

Hoy el comisario judicial del PP ha devenido tras cesar en la presidencia del TSJ,  “okupa legal” de la Sala Civil y Penal en una plaza que el sistema de cuotas partidistas le ha asegurado como premio a los servicios prestados, dejando sin opción a otros jueces más antiguos tras la jubilación por edad de Joaquín Ángel de Domingo. Una víctima de su forma de entender la justicia le ha impugnado a Riquelme la plaza en el Supremo y, si se aplica como debe el Derecho de la UE, igual acaba volviendo a su juzgado de lo penal, en un muy clásico “Roma no paga a traidores”.

El mecanismo de acceso a los altos cargos judiciales de libre designación está trucado de fábrica: las llaves del “generalato” de la judicatura, es decir, del Supremo, las reparten PP y PSOE, cada uno con su cuota y su peña de afines. Sin padrino en uno de esos bloques, no se sube.

 Los 21 nombramientos del Supremo de enero de 2025 son un buen ejemplo: Juan Martínez Moya, expresidente del TSJ de Murcia por el PP, asciende a la Sala Social del Supremo; y la magistrada Consuelo Uris Lloret entra en la Sala Contenciosa del Supremo por la cuota del PP (exactamente a propuesta del vocal popular Montero), aunque ella esté adscrita a la asociación progresista Jueces para la Democracia

Su entrada, con dos murcianos en el Supremo o había tercera plaza,  dejó fuera a su compañero de asociación y candidato, Miguel Ángel Larrosa, todo un experto en vender una imagen de integridad que no encaja con su biografía real y poco conocida: su mujer fue colocada en 2018 por el PP como secretaria general en la Delegación del Gobierno, y antes ya había ocupado otro cargo político. 

Un veterano funcionario de la Justicia me lo resumió así: “con ella ahí, tiene el PP línea directa con el juez cuando haga falta” (y sucedió en un incidente del caso Desaladora). 

El detalle pintoresco es que en el Consejo el PP votó hace años a favor de Larrosa como presidente de la Audiencia—de Jueces para la Democracia— frente a un candidato conservador apoyado por la APM, el “sindicato” clásico de los jueces del PP. Blanco y en botella: había trastienda, aunque entonces muchos no la viéramos. 

Está por escribir la crónica en negro de la república judicial subterránea de la Región de Murcia que tal vez se escriba y que a lo mejor da hasta para proceso de ilegalización del poder judicial murciano en sus altas esferas.

En resumen, este auto huele, y no precisamente a ámbar. Huele a que, siendo los beneficiados los responsables municipales del PP, son los resortes judiciales afines al PP los que han estado engrasando la maquinaria. En ese mercado de favores, si no ayudas, no cobras premio. 

La irregularidad es tan gruesa que, a mi juicio, lo que ha firmado la jueza no es solo un disparate jurídico: tiene claros visos de delito y seguro que alguien lo denuncia. 

Es un auto incendiario contra las víctimas de la tragedia, que termina de prender fuego a la ya maltrecha confianza de la ciudadanía en la Justicia. Cabe esperar que en el recurso de apelación los magistrados de la Audiencia no se dejen arrastrar a un terreno tan resbaladizo como el que ha pisado esta ex jueza de adscripción territorial, llegada al juzgado gracias al empujón del anterior presidente del TSJ y comisario político de la casa. 

Una vez más, se confirma el viejo refrán atribuido a tiempos de Alfonso X el Sabio: “mata al rey y vete a Murcia”.

 


(*) Abogado

sábado, 31 de enero de 2026

No, la Iglesia no apoya la inmigración ilegal, son los obispos que se lucran con ella / Carlos Balén

 No, la Iglesia no apoya la regularización masiva de inmigrantes ilegales. Quien la apoya es una parte del episcopado español. Y confundir ambas cosas no es un error inocente: es una falsificación eclesiológica.

Cada vez que un medio titula que “la Iglesia” respalda una medida concreta del Gobierno, se consuma una trampa conceptual que beneficia a todos menos a los fieles. Porque la Iglesia no es la Conferencia Episcopal. Ni la Conferencia Episcopal manda sobre la Iglesia. Ni mucho menos habla automáticamente en su nombre cuando emite opiniones políticas.

La doctrina católica es clara y está perfectamente definida. En la Iglesia hay una distinción de misiones. A los obispos les corresponde enseñar la fe, custodiar la doctrina, santificar mediante los sacramentos y gobernar en lo estrictamente eclesial. A los laicos, en cambio, les corresponde una tarea específica y propia: ordenar las realidades temporales conforme al Evangelio.

Eso incluye la política, la economía, la legislación, la organización social. Es decir: justo el terreno en el que hoy vemos a los obispos ocupar el espacio que no les corresponde, mientras desautorizan de facto —aunque no lo digan— a los laicos que sí tienen competencia directa en esas materias.

Cuando un obispo presenta como moralmente indiscutible una regularización masiva decidida por un Gobierno concreto, no está ejerciendo su magisterio. Está emitiendo una opinión prudencial. Y las opiniones prudenciales no obligan en conciencia. Ni a los fieles, ni a los laicos, ni a nadie.

Más aún: cuando esa opinión coincide milimétricamente con el marco ideológico de un poder político que legisla de forma sistemática contra la ley natural y contra la fe católica, el problema ya no es solo de competencia, sino de escándalo.

Los laicos católicos no están llamados a repetir comunicados episcopales como loros piadosos. Están llamados a juzgar la realidad política con la razón iluminada por la fe, a discrepar legítimamente cuando una medida perjudica el bien común y a defender soluciones distintas sin sentirse culpables ni desobedientes.

Decir que “la Iglesia apoya la regularización” es una forma burda de silenciar ese legítimo desacuerdo. Es convertir una opción política discutible en un mandato moral inexistente. Es usar la sotana como coartada.

Conviene recordarlo con claridad, aunque moleste: la Iglesia no vota decretos, no redacta BOE ni gestiona fronteras. Y cuando algunos obispos parecen olvidarlo, no están hablando en nombre de la Iglesia, sino en nombre propio.

Confundir ambas cosas no es comunión. Es clericalismo. Y del malo.

miércoles, 21 de enero de 2026

El tendero / Fernando del Pino Calvo-Sotelo *

 La preparación de mi primer libro, que aparecerá publicado, D.m., esta primavera, ha dispensado a los lectores de este blog de mi habitual artículo de diciembre. Dado que toda interrupción conlleva la dificultad de recuperar el ritmo sin perder el compás, me preguntaba cómo comenzar un año que se nos presenta con el velo que siempre cubre el futuro. 

En efecto, a esta criatura llamada hombre le está vedado conocer lo que le deparará el mañana, una limitación frente a la que se rebela y sufre inútilmente, pues cree equivocadamente que el conocimiento del porvenir le haría más feliz.

En este sentido, cabe recordar el conocido discurso que sir William Osler dio en la Universidad de Yale el 20 de abril de 1913.

 En él recomendaba a los estudiantes vivir cada día como si fueran compartimentos estancos: «Pulsad un botón y escuchad que las puertas de hierro dejan fuera el pasado, el ayer muerto. Pulsad otro y dejad fuera, tras una cortina metálica, el mañana nonato»[1].

 Osler, persona sensata, no abogaba por desentenderse del futuro respecto de aquello que podemos controlar, sino por despreocuparse de aquello que no está en nuestras manos cambiar. Del mismo modo, el pasado que debía quedar enterrado era el hecho inamovible, no el aprendizaje del pasado que nos sirviera de base para mejorar el futuro.

Este sabio consejo, tan difícil de llevar a cabo, aplica a nuestras vidas personales, pero también al análisis de lo que ocurre en nuestro país. España es hoy un país atrapado por la falta de aceptación de su pasado, un país convertido en estatua de sal por mirar hacia atrás de forma extraña, pues aplaude sus mediocridades y se avergüenza de sus éxitos. 

Por consiguiente, no es casualidad que tenga su autoestima tan dañada. Pero también es un país atrapado por las dudas sobre su futuro, un país hasta cierto punto desesperanzado y carente de horizonte en el que no es fácil ser joven. Todo ello contribuye a un estado de parálisis, pues ambas afecciones ―de signo fatalista― han desarrollado un carácter crónico de difícil, pero no imposible, solución.

Una Constitución mediocre

Ni los lastres del pasado ni los escollos que dificultan nuestro futuro constituyen una maldición bíblica, sino que son consecuencia de la acción de unos y de la inacción de otros. Aunque siempre sea difícil establecer relaciones causa-efecto, sin duda uno de los factores más relevantes que explican la delicada situación en la que nos encontramos es el conjunto de grandes carencias del sistema constitucional del 78. España no siempre fue así: se ha vuelto así. Por lo tanto, la situación es reversible.

La primera vez que critiqué las debilidades de nuestro texto constitucional ―en un artículo publicado hace más de una década― la idea parecía casi blasfema. Por eso, cuando al día siguiente recibí la llamada de José Pedro Pérez-Llorca, uno de los «padres» de la Constitución, pensé que iba a recibir una reprimenda. 

Sin embargo, ocurrió lo contrario: me felicitó por mi aparente osadía, me confesó que jamás había entendido la mitificación de un texto cuya redacción había sido «una improvisación permanente» y me advirtió con sentido del humor sobre el peligro de decir la verdad en nuestro país.

Pues bien, la verdad es que ninguno de los dos principales pilotos de la Transición poseía rango de estadista ni gran profundidad de pensamiento a pesar de contar con una indudable intuición política. No tenían la hechura de fundadores de un nuevo sistema político, y, por tanto, abordaron el futuro orden constitucional zigzagueando con tacticismo cortoplacista sin tener una idea muy clara del modelo de Estado al que aspiraban. 

La Constitución sería de este modo negociada a puerta cerrada por los representantes y correveidiles de los distintos partidos en discusiones miopes (que veían bien de cerca y mal de lejos) realizadas frecuentemente en entornos informales. Cuatro de los siete «padres» de la Constitución, por cierto, contaban con sólo 38 años.

La apariencia de consenso (aunque no fuera tal) les bastaba. La voluntad de salir del paso en asuntos delicados la solucionaban acudiendo a una dilatoria ambigüedad que posponía la resolución de nudos gordianos. 

Finalmente, el exceso de representatividad otorgado a los partidos políticos en detrimento del ciudadano, y el desproporcionado poder regalado a la parcialmente subversiva oposición socialista (creada ex novo para la Transición), contribuyeron a la elaboración de un texto estatista, debilitador de la nación, dirigista y empobrecedor.

Desaciertos constitucionales

Podría pensarse que el juicio crítico realizado desde la comodidad que otorga el paso del tiempo puede resultar injusto, pero los pecados originales de la Constitución ya fueron señalados por brillantes pensadores coetáneos como Julián Marías o Gonzalo Fernández de la Mora.

El primer gran error constitucional fue la creación del Estado de las Autonomías y el ambiguo concepto de nacionalidades, una verdadera bomba de relojería cuyo tic tac se oye cada vez con mayor nitidez. Hay que ser torpe —o malvado— para romper una nación milenaria, pero eso fue precisamente lo que facilitó la Constitución de 1978. 

Creó17 reinos de taifas sin que hubiera necesidad ni demanda popular que lo exigiera, cada uno con su héroe inventado, su himno inventado y su bandera inventada (con alguna excepción), sistema que dio alas al independentismo y cimentó la dictadura regulatoria y el mastodóntico tamaño de la Administración que hoy sufrimos. 

Por otro lado, al no acotar las transferencias competenciales a las Autonomías, puso en marcha una fuerza centrífuga que transformó a las antiguas regiones en entidades demasiado parecidas a naciones independientes.

Por otro lado, el Estado de las Autonomías se convirtió en una agencia de colocación que facilitaba a los partidos políticos multiplicar su poder y plantilla. Como escribió Julián Marías en aquellos años, «no está claro si los partidos se han hecho para el país o el país para los partidos».

Otro gran desacierto de la Constitución consistió en elegir un sistema parlamentarista en vez de un sistema presidencialista. Con ello promovió la concentración de poder al fusionar el poder ejecutivo con el legislativo y otorgar a ambos un control exagerado sobre el poder judicial.

 Así, el texto constitucional consagró que en España no pudiera haber separación de poderes real. Este sistema, además, impidió el establecimiento de una limitación de mandatos, facilitando la perpetuación en el poder de cualquier líder medianamente carismático que no tuviera oposición digna de tal nombre.

Asimismo, la Constitución creó un Tribunal Constitucional politizado, hoy convertido en una institución desprestigiada y disfuncional que bordea la prevaricación con frecuencia. Del mismo modo, permitió que el Consejo General del Poder Judicial dejara muy constitucionalmente de depender en 1985 —por iniciativa del PSOE— de los propios jueces. 

A pesar de sus promesas electorales, el PP se negaría en redondo a cambiar el sistema cuando alcanzaba el poder con mayoría absoluta y se veía beneficiario del sistema. El modelo bicameral también quedó sin sustancia, de modo que el Senado se convertiría en una cámara superflua.

La Constitución también pareció conformarse con la consolidación nominal de la monarquía. Esta decisión dejó la jefatura del Estado monárquica —una importante institución que podía convertirse en utilísima salvaguarda del bien común de la nación precisamente por ser ajena a la colonización partidista y no depender del voluble voto popular— en gran medida carente de potestad. 

En mi opinión, la elección de una jefatura del Estado simbólica frente a una jefatura dotada de una potestad limitada, pero operativa, fue una equivocación.

En otro orden de cosas, cabe reseñar como error de la Constitución del 78 su indudable aroma socialista, que le llevó a canonizar el intervencionismo estatal, a no defender como sacrosanto el derecho de propiedad y a poner en marcha un insostenible Estado de Bienestar. 

Bajo su bonita máscara solidaria y filantrópica, éste ha creado un sistema de control poblacional semi totalitario que ha ido reduciendo la libertad personal, aumentando los impuestos y debilitando la capacidad de creación de riqueza del individuo. 

Al ser financieramente insostenible, el sistema va camino de quebrar al país en medio de un conflicto social e intergeneracional de imprevisibles consecuencias. En el mismo sentido, la falta de limitación de déficits públicos ―no resuelta por la enmienda constitucional del 2011― ha permitido la creación de un brutal endeudamiento que hipoteca nuestro futuro.

Finalmente, otra gran debilidad constitucional fue admitir la impunidad del poder ejecutivo-legislativo cuando vulnerara la propia Constitución, haciendo que la clase política pronto le perdiera el respeto. 

Así, el gobierno de turno podía saltarse la Constitución a la torera: si se salía con la suya ―cosa que era fácil si controlaba el Tribunal Constitucional―, perfecto; pero si le pillaban y recibía una sentencia condenatoria, pelillos a la mar. La inconstitucionalidad de una ley no tiene consecuencia alguna para el culpable, al contrario de lo que le ocurre al ciudadano que quebranta la más mínima norma.

¿Qué hacer?

En su discurso de hace más de un siglo, sir William Osler citaba a Carlyle: «Nuestra principal tarea no es ver lo que se vislumbra tenuemente a lo lejos, sino hacer lo que está claramente a mano».

Muchas veces resulta complicado ver lo que tenemos en nuestra mano hacer, pero sugiero comenzar por dar dos pequeños pasos siguiendo el ejemplo presentado por el disidente checo Václav Havel en El Poder de los sin Poder (1978), breve ensayo crítico con la tiranía comunista que por entonces subyugaba Checoslovaquia. 

Debido a sus actividades, Havel sería encarcelado durante un lustro, aunque tras la caída del Muro, pocos años después, se convertiría en presidente de su país. Nadie era entonces capaz de preverlo.

En su ensayo, Havel creaba la figura de un imaginario tendero sumiso frente a las autoridades comunistas. Éstas le regalaban un cartel con un eslogan para que lo colgara en su escaparate, propuesta a la que al principio accedía. 

Pues bien, un buen día el tendero se rebelaba y dejaba de exponer el eslogan, y no sólo eso: también dejaba de ir a votar en elecciones que no eran tales y comenzaba a decir en las asambleas lo que pensaba de verdad. 

«Con esta rebelión ―escribe Havel―, el tendero sale de la vida en la mentira; rechaza el ritual y viola las reglas del juego; reencuentra su identidad y su dignidad reprimidas; realiza su libertad. Su rebelión será un intento de vida en la verdad». 

Al hacerlo, el tendero no sólo ha dado un paso individual, sino que ha hecho algo mucho más importante: «Ha abatido el mundo de la apariencia, la columna que sostenía el sistema; ha demostrado que la vida en la mentira es precisamente vida en la mentira. Ha dicho que el emperador está desnudo».

Simpatizo enormemente con esta expresión, pues el primer artículo que publiqué en mi vida (Expansión, 2011) tenía ese mismo título. Pues bien, el primer pequeño paso que podemos dar es seguir el ejemplo del tendero rebelde y renunciar a repetir el eslogan de que el régimen constitucional de 1978 «ha sido el período de mayor paz y prosperidad de nuestra historia», porque no es verdad. 

La realidad es otra: ha sido un período de relativa depauperación y crecimiento muy mediocre, de decadencia social, de enorme aumento en la presión fiscal, de enormes tensiones políticas y territoriales y de un aumento de la delincuencia y de la violencia (para encontrar los datos que respaldan estas afirmaciones me remito a mi anterior artículo)[2]

Por otro lado, aludir a 1978 como si fuera el Big Bang o un amanecer tras una larga noche en un país de tan larga y brillante historia como España resulta grotesco y desprestigia a quien lo hace. Debemos defender la verdad, pues sin verdad no puede haber libertad.

El segundo pequeño paso que podemos dar es exigir al próximo gobierno, cuando expulse por fin al psicópata (cuya última desfachatez es afirmar que «va a dar con la verdad», él precisamente, del trágico accidente ferroviario de hace unos días), que aborde una profunda reforma constitucional. No se trata de reformar por reformar, sino de mejorar. 

El éxito no está asegurado, pero quienes creen que acabando con Sánchez se acaban los problemas se equivocan. El problema es sistémico, y el psicópata es sólo un reflejo extremo, patológico y quién sabe si incluso presuntamente delictivo de ello, pero no su causa última. 

Como recordaba Montesquieu, tras el advenimiento del Imperio, la República romana nunca sería restaurada porque «los golpes se daban contra los tiranos, no contra la tiranía».

Desde hace unos años, hemos perdido la más mínima decencia en el gobierno de la nación, que ha dinamitado el Estado de Derecho y arrasado con toda noción de bien y de verdad, pero llevamos décadas perdiendo el concepto de bien común, el ethos compartido que nos une como nación, enormes grados de libertad personal y el respeto por nosotros mismos, y, con ello, estamos perdiendo la esperanza. Sin embargo, debemos luchar por mantenerla. 

Como decía Havel, podemos salir de la vida en la mentira; reencontrar nuestra identidad y dignidad reprimidas; realizar nuestra libertad; abatir el mundo de la apariencia; vivir en la verdad. Esta España es posible.

[1] Sir William Osler. Un Estilo de Vida y otros Discursos. Unión Editorial, 2007.
[2] ¿Estamos mejor o peor?

 

(*) Economista 

lunes, 12 de enero de 2026

El derecho de rectificación en medios digitales / Juan José Sánchez Balaguer *

“Cuando la información ha sido publicada en un medio de comunicación digital, la rectificación debe ser publicada mediante un nuevo vínculo, con relevancia semejante a aquella en que se publicó o difundió la información que se rectifica”, sentencia el Tribunal Supremo español.
 

La situación de la publicación de los escritos de rectificación en la prensa española pone en jaque el papel antaño dominante de los medios de comunicación a la hora de trasladar a la opinión pública las narrativas hegemónicas (Elías, 2018), pero esencialmente hace peligrar la información veraz, cuya supervivencia está ligada necesariamente a la autorregulación y a los instrumentos de rendición de cuentas (media accountability) para con el público.

La necesidad de asumir responsabilidades está directamente vinculada a la idea de que cualquier forma de publicación procedente de los medios de comunicación tiene carácter público y desempeña un papel público (McQuail, 2005). Pero, además, el proceso informativo no puede entenderse sino como una forma de diálogo, con exposición y réplica, entre medios de información y sociedad, entre el Estado y la sociedad y entre los distintos individuos entre sí (Desantes-Guanter, 1974). De ahí que bastaría con que medios y profesionales se atuvieran a la deontología profesional para evitar innecesarios litigios y pérdidas de credibilidad. 

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobaba en Estrasburgo el 1 de Julio de 1993 el Código Europeo de Deontología del Periodismo del que fue ponente y redactor Manuel Núñez Encabo, al que tuve la oportunidad de conocer  con motivo de unas Jornadas Europeas. Esta resolución supone la adopción de un total de 38 principios éticos del periodismo que deberían ser aplicados en el ámbito europeo, de los cuales considero oportuno reproducir los dos que interesan a los efectos del presente artículo:

26. A petición de las personas afectadas, se rectificará por los medios de comunicación, con el tratamiento informativo adecuado de manera automática y rápida, las informaciones y las opiniones que sean falsas o erróneas. La legislación nacional deberá prever sanciones adecuadas y si es necesario indemnizaciones por los daños. 

27. Para que exista una armonización en el uso de este derecho en los Estados miembros del Consejo de Europa, es conveniente aplicar la Resolución 74-26 sobre el derecho de réplica: situación del individuo en relación a la prensa, adoptado por el Comité de Ministros de 2 de julio de 1974, así como las disposiciones pertinentes del Convenio Europeo sobre la Televisión Transfronteriza”.

En España, el derecho de rectificación encuentra su fundamento básico en el artículo 20.1.d) de la Constitución, que reconoce la expresión y difusión libre del pensamiento a través de cualquier medio de reproducción, así como a comunicar y recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. Y la rectificación está regulada concretamente como un derecho que asiste a cualquier persona física o jurídica que haya sido aludida por una información que considera inexacta y lesiva para su buen nombre (artículo 1 de la Ley Orgánica 2/1984) y queda configurado como un proceso urgente y sumario para proteger los derechos de personalidad y, al mismo tiempo, el derecho a la información en sus vertientes activa y pasiva.

Este derecho (artículo segundo) se ejercitará mediante la remisión del escrito de rectificación al director del medio de comunicación dentro de los siete días naturales siguientes al de publicación o difusión de la información que se desea rectificar, de forma tal que permita tener constancias de su fecha y de su recepción. El director del medio de comunicación social deberá publicar o difundir íntegramente la rectificación, dentro de los tres días siguientes al de su recepción, con relevancia semejante a aquella en que se publicó o difundió la información que se rectifica, sin comentarios ni apostillas.

Si la noticia o información que se rectifica se difundió en espacio radiofónico o de televisión que no permita, por la periodicidad de su emisión, divulgar la rectificación en el plazo de tres días, podrá exigir el rectificante que se difunda en espacio de audiencia y relevancia semejantes. En caso de que no se hubiera publicado o divulgado en plazo la rectificación o se haya publicado o divulgado sin respetar lo dispuesto en el artículo anterior, podrá el perjudicado ejercitar la acción de rectificación dentro de los siete días hábiles siguientes ante el Juez de Primera Instancia de su domicilio o ante el del lugar donde radique la dirección del medio de comunicación.

Pero no sería necesario acudir a la vía judicial si los profesionales y los medios se atuvieran a lo establecido en el Código Deontológico de la profesión periodística en España (aprobado en Asamblea Ordinaria celebrada en Sevilla el día 27 de noviembre de 1993 y actualizado en Asamblea Ordinaria celebrada en Mérida el día 22 de abril de 2017) establece como primer principio de actuación profesional el deber de “contrastar las fuentes y el de dar la oportunidad a la persona afectada de ofrecer su propia versión de los hechos” y “advertida  la difusión de material falso, engañoso o deformado, estará obligado [el profesional] a corregir el error sufrido con toda rapidez y con el mismo despliegue tipográfico y/o audiovisual empleado para su difusión. Asimismo, difundirá a través de su medio una disculpa cuando así proceda”. Además, “y sin necesidad de que los afectados acudan a la vía judicial, deberá facilitar a las personas físicas o jurídicas la adecuada oportunidad de replicar a las inexactitudes de forma análoga a la indicada en el párrafo anterior.

La cuestión se complica, no obstante, a partir de la aparición de múltiples medios digitales, lo que ha suscitado controversias y fallos erróneos por parte de algunos jueces, a causa del desconocimiento de esta materia poco habitual para los juzgadores. A clarificar de manera indubitada esta situación vino la Sentencia del Tribunal Supremo nº 32/2024, de 11/01/2024 (Pleno de la Sala 1 de lo Civil), cuyo Fundamento de Derecho Segundo (3) dice textualmente:

“La cuestión a decidir no radica en si la publicación de la versión de los hechos pretendida por el rectificante supone un castigo para el medio informativo, una restricción de su libertad de información o una disuasión para que no la ejercite, que evidentemente no lo es pues el Tribunal Constitucional lo ha descartado en sucesivas sentencias.

La cuestión relevante es si cuando se pretende ejercitar el derecho de rectificación respecto de una información publicada en un medio de comunicación digital, basta con publicar en el archivo digital, en lugar visible junto con la información original, un aviso aclaratorio que ponga de manifiesto que la noticia original no refleja la situación actual del individuo, como establece el art. 85.2 LO 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales; o si, además de esto, sigue siendo necesario publicar o difundir íntegramente la rectificación, dentro de los tres días siguientes al de su recepción, mediante un nuevo vínculo con relevancia semejante a aquel en que se publicó o difundió la información que se rectifica, sin comentarios ni apostillas, como establece el art. 3 LO 2/1984, de Derecho de Rectificación”.

El Alto Tribunal español se plantea directamente si el art. 85.2 LO 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales sustituye al art. 3 LO 2/1984 de Derecho de Rectificación, cuando el Derecho de Rectificación se ejercita respecto de una información publicada en un medio de comunicación digital, con lo que basta con la inserción de la nota prevista en el art. 85.2 LO 2/1984, de Derecho de Rectificación, es necesario publicar el aviso establecido en el art. 85.2 LO 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales. Y afirma con máxima precisión:

“Las informaciones publicadas en los diarios digitales, a medida que pasan los días, van quedando relegadas a posiciones secundarias, más difíciles de encontrar. En consecuencia, si la rectificación consiste solo en añadir a la información original el aviso previsto en el art. 85.2 LO 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, quien accede al diario digital para informarse no encontrará esa rectificación, a diferencia de lo que ocurrió con la información objeto de la rectificación en los momentos próximos a su publicación, que era fácilmente accesible y tenía una relevancia que perdió con el paso de los días. 

En consecuencia, si se aceptara que la rectificación se limitara a añadir un aviso a la información original que ha quedado relegada a una posición secundaria en la página web del medio informativo con el paso de los días, el derecho que al afectado le otorga la LO 2/1984 de Derecho de Rectificación, no se vería satisfecho.

Con ello, sufriría el propio derecho a la libertad de información que tiene el público en general, pues, como ha declarado el Tribunal Constitucional en la sentencia 168/1986, de 22 de diciembre, el derecho de rectificación constituye “un complemento a la garantía de la opinión pública libre que establece también el citado precepto constitucional -art.20.1.d) de la Constitución-, ya que el acceso a una versión disidente de los hechos publicados favorece, más que perjudica, el interés colectivo en la búsqueda y recepción de la verdad que el derecho fundamental protege”.

La sentencia del Tribunal Supremo insiste en el criterio para que no haya lugar a dudas respecto a que la función del art. 85.2 de la LO 3/2018 de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, es la de servir de complemento al art. 3 de la LO 2/1984 de derecho de Rectificación, cuando la información que se pretende rectificar ha sido publicada en un medio digital:

“Su justificación radica en las características del medio en que se inserta, el medio de comunicación digital, Internet, en el que la pervivencia de la información es mucho más acusada que cuando la información es publicada en un medio tradicional, en concreto, en la prensa publicada en soporte de papel. Mientras que en este último caso, encontrar una información de días pasados es mucho más difícil por el carácter efímero del formato papel (como dijo algún maestro del periodismo, “las grandes exclusivas de hoy envolverán el pescado de mañana”), y sería necesario acudir a una hemeroteca para encontrar una noticia publicada en días anteriores, sin que aun así fuera fácil hallarla, Internet y los motores de búsqueda permiten hacer presente, en cualquier lugar del mundo, como si hubiera ocurrido hoy, cualquier información sobre hechos que tuvieron lugar en un determinado momento y lugar, con sorprendente facilidad y rapidez y sin ningún coste, produciendo lo que se ha dado en llamar el “efecto eterno” de la información, fruto de la “memoria total” de internet”.

Por tal razón, “aunque la simple adición de un aviso a la información original no supone que la rectificación hubiera sido publicada con relevancia semejante a la información que se pretende rectificar, si tal aviso no fuera añadido a la información original, esta podría seguir siendo consultada indefinidamente en el tiempo sin que quien lo hiciera tuviera conocimiento de que el afectado por la información había ejercitado su derecho de rectificación y los términos en los que lo había hecho”. La conclusión del TS es quecuando la información ha sido publicada en un medio de comunicación digital, la rectificación debe ser publicada mediante un nuevo vínculo “con relevancia semejante a aquella en que se publicó o difundió la información que se rectifica”, tal como prevé el art. 3 LO 2/1984, de Derecho de Rectificación, y el medio informativo debe también insertar un nuevo aviso aclaratorio que deberá aparecer en lugar visible junto con la información original, como prevé el art. 85.2 LO 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los derechos Digitales”.

En este contexto, debe quedar claro que la posibilidad de rectificar informaciones difundidas a través de los medios de comunicación social es una forma de participación del público que refuerza la existencia de información veraz en democracia y, al mismo tiempo, un compromiso adquirido por parte del medio que, a través de su cumplimiento, ve reforzada su credibilidad.

 

(*) Doctor en Derecho y Licenciado en Periodismo y Ciencias Políticas por la Universidad de Elche. 

lunes, 17 de noviembre de 2025

Vigano otra vez / Liu Suria

 El Arzobispo Vigano acaba de soltar una bomba de la verdad sobre el nuevo orden mundial.- Incluso aquellos que antes guardaban silencio dentro de la Iglesia ahora comienzan a denunciar lo que muchos han visto desde hace tiempo.

El sistema del Anticristo no es un hombre, sino una red mundial, totalitaria y basada en el miedo, el engaño, la extorsión y el control. Estos nombres no son la raíz de las manos ocultas, son los agentes de un sistema que sustituye la verdad con propaganda, la creación con lucro y la libertad con dependencia artificial.

Jim Ferguson.- Cuando un arzobispo católico de alto rango (exnuncio apostólico en EEUU) acusa abiertamente a las élites mundiales de infiltrarse en los gobiernos occidentales para imponer la Agenda 2030, el mundo debería detenerse a escuchar.

Viganò advierte: «Una peligrosa élite subversiva se ha infiltrado en las más altas esferas de las instituciones occidentales para implementar un plan criminal mundial».

Afirma que quienes denuncian este «golpe de estado global» son silenciados mediante:

Censura

Intimidación

Abuso psiquiátrico

Arresto.

Y menciona a un preso político del que los medios tradicionales se niegan a hablar: Rainer Füllmich, encarcelado por el delito de decir la verdad. Luego, Viganò va más allá que casi cualquier figura eclesiástica de nuestra época:

«No es Füllmich quien merece estar en prisión, sino quienes cometieron el mayor crimen contra la humanidad». Y los nombra: Fauci, Gates, Schwab, Soros, von der Leyen, Bourla… y sus cómplices en cargos públicos.

Esto no tiene precedentes. Un arzobispo de alto rango acusa a la estructura de poder globalista de crímenes contra la humanidad y llama al sistema emergente por su nombre: un régimen totalitario que se extiende por Europa, Canadá, Australia y todas las naciones controladas por la ONU, la OTAN, la OMS y el Foro Económico Mundial.

Su llamada al mundo es clara: «Alcen la voz. Defiendan a los perseguidos. Liberen a Rainer Füllmich». La historia se acelera. La Iglesia se pronuncia. Los denunciantes son encarcelados. Y los globalistas pierden el control. La verdad se impone.

https://x.com/JimFergusonUK/status/1990395227547316324?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1990395227547316324%7Ctwgr%5E0adb68f8af72deb2c175c7ede3ff6608959bbe99%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.rumormillnews.com%2Fcgi-bin%2Fforum.cgi%3Fread%3D261749

jueves, 16 de octubre de 2025

¿Aporta algo a las empresas realmente la IA? / Scott Zoldi *


La práctica totalidad de las empresas está utilizando de alguna u otra forma la Inteligencia Artificial en alguno de sus procesos de negocio. De eso no hay duda, pero ¿qué valor aporta realmente esta tecnología que está en boca de todos desde hace ya algunos años y cómo podemos garantizar que ese valor sea sostenible?

Durante los últimos años, la conversación sobre IA se ha centrado en las promesas de la tecnología: automatización masiva, reducción de costes, generación de nuevos productos o servicios, e incluso disrupciones completas de modelos de negocio. 

Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que el verdadero impacto no proviene únicamente de la innovación técnica, sino de la forma en la que la IA se integra en los procesos empresariales y se gestiona bajo estándares claros.

En una encuesta realizada por FICO a más de 250 ejecutivos de grandes compañías de distintos sectores, más de la mitad (56,8 %) afirmó que definir estándares tales como mitigación de sesgos, análisis del rendimiento o manejo seguro de los datos para una puesta en marcha responsable de la IA es un factor clave de generación de valor, frente a un 40 % que pensaba que el disruptor para el ROI sería la IA Generativa.

Este dato refleja un cambio cultural importante: la IA responsable ya no se percibe como un marco de control externo, sino como un habilitador directo del retorno de inversión y, sin embargo, sólo el 12,7 % de los CIO o CTO de estas organizaciones admiten contar con este tipo de estándares operativos relacionados con la IA.

La IA ya no es el futuro

Tenemos que aceptar que la IA ya no es una inversión orientada al futuro. Es una realidad operativa, que está generando retornos tangibles e impulsando la próxima generación de innovación. Pero también tenemos que tener claro que aprovechar todo el valor de la IA precisa de más que de mejores modelos.

 Requiere estándares sólidos que definan cómo desarrollar, desplegar y supervisar la IA; sistemas robustos que aseguren transparencia y trazabilidad; y colaboración para evitar silos y promover el escalado sin fragmentación tecnológica.

Por eso mismo, en todas las industrias, los líderes en IA están llegando a la misma conclusión. Los verdaderos diferenciadores no son los avances en generación de texto o síntesis de imágenes. Más bien, son estructurales: procesos empresariales sólidos, estrictos estándares de gobernanza de IA, mejores canales de comunicación inter departamental y una plataforma unificada que facilite todos estos elementos a la vez. 

Es decir, el hype tecnológico está cediendo terreno al pragmatismo empresarial con un enfoque basado en la IA responsable y, sin embargo, sólo el 7 % de las organizaciones encuestadas por FICO admiten haber adoptado completamente este tipo de estándares. 

En otras palabras, para la mayoría de las empresas, una vez que los modelos se llevan a producción, se dejan libres y sin control. Esto claramente se escapa de un enfoque responsable del uso de la IA.

La IA responsable elimina riesgos

Las organizaciones que invierten en auditoría de modelos, detección de sesgos y explicabilidad no solo están mitigando riesgos: se están posicionando para liderar. Y los datos sugieren que invertir más recursos en la puesta en marcha de estándares de IA responsable, en lugar de centrarse en la IA autónoma o generativa, dará grandes dividendos a largo plazo.

Es decir, para muchos la IA responsable está pasando de ser un principio abstracto a convertirse en un imperativo operativo. Mientras que las primeras olas de adopción de IA se centraron en la experimentación técnica y la novedad generativa, los líderes actuales están recalibrando su enfoque.

 En esta transición hacia la madurez, la confianza y la responsabilidad se convierten en la verdadera moneda de cambio. Los ejecutivos ya no preguntan únicamente "¿qué puede hacer la IA?", sino "¿cómo integramos la IA en el negocio para generar valor medible, confiable y sostenible?".

De hecho, cuando preguntamos a estos ejecutivos, que eran en su mayoría CIO o CTO, qué esperan de la IA en los próximos 18 meses y cómo van a medir su ROI, el 60 % señaló que la prioridad de inversión sería la IA para toma de decisiones, pero haciendo hincapié en la explicabilidad, trazabilidad e integración con la lógica empresarial.

Esta cifra nos da información sutil pero significativa. En lugar de perseguir innovaciones de IA de vanguardia por sí mismas, las organizaciones están cada vez más centradas en incorporar la IA en procesos operativos centrales de forma segura, confiable y con un impacto demostrable. 

Es decir, la industria está llamada a entregar valor consistente, no a explorar proyectos científicos de IA.

Lo que se espera de la IA: más colaboración con los humanos

Un patrón similar aparece al analizar los principales impulsores de innovación en IA para los próximos cinco años. La colaboración humano-IA se considera la perspectiva más interesante de innovación futura para un 44,5 % de los encuestados, seguida muy de cerca por la adopción de IA responsable con protocolos de auditoría en su uso (44 %). 

Las soluciones en tiempo real y las experiencias mejoradas para clientes también generaron altos niveles de entusiasmo.

Se busca, pues, un reconocimiento que garantice que la promesa a largo plazo de la IA no reside solo en la automatización, sino en la ampliación de las capacidades humanas. 

Aunque cada vez se presta más atención a la IA generativa y a la IA autónoma, el mayor nivel de optimismo se encuentra en potenciar a las personas con IA tradicional dentro de marcos responsables y auditables. 

Y más allá de eso, es necesario que los equipos profesionales también trabajen de forma colaborativa: en demasiadas ocasiones, vemos cómo los responsables de datos funcionan en silos independientes de los responsables del negocio, de los usuarios finales o de los directores de riesgo.

 Según el estudio de FICO, un 72 % de los directores de analítica y de IA encuestados admiten que en sus respectivas organizaciones al colaboración entre los equipos de tecnología y de negocio es un verdadero desafío.

Aún es temprano para declarar el fin del dominio de la IA generativa en las conversaciones de directorio. Pero los datos sugieren que las organizaciones con visión de futuro son cada vez más cautelosas respecto a apostar en exceso por el potencial sin contar con un plan de implementación empresarial medible y una generación de valor confiable y sostenida.

La IA autónoma (es decir, la que precisa de mínima supervisión humana), por ejemplo fue seleccionada solamente por 1 de cada 10 encuestado como un impulsor de innovación futura, y muchos la citaron como un serio riesgo de ROI, debido a preocupaciones sobre imprevisibilidad, inestabilidad e inmadurez técnica.

En resumen, estamos asistiendo a un paso decisivo hacia la madurez de la IA. La IA responsable no es solo una medida de protección: se está convirtiendo en un diferenciador estratégico. 

Quienes construyan sistemas de IA con ética incorporada, supervisión alineada e integración transversal no solo estarán en posición de escalar, sino que también se estarán preparando para una ventaja competitiva a largo plazo.

 

(*) Director de analítica de FICO