miércoles, 23 de julio de 2008

Los españoles estamos muy lejos de condenar la corrupción política, más bien lo contrario

ALICANTE.- Manuel Villoria, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos y coordinador de la sección española del estudio sobre corrupción, que cada año hace "Transparencia Internacional", ha dicho hoy en la Universidad de Verano de Bancaja en Guardamar del Segura, que un 2% de españoles ha pagado alguna vez un soborno y que hay mucha más corrupción política de la que reflejan los periódicos, una corrupción más sutil.

Villoria, el más destacado de nuestros estudiosos e investigadores universitarios sobre corrupción política, piensa que la presencia de corruptelas entre los políticos es un claro reflejo de una sociedad que admite determinadas prácticas corruptas sin inmutarse.

"El 60% de los alcaldes electos que estaban relacionados con denuncias e imputaciones por presuntos casos de corrupción fue reelegido en los últimos comicios municipales".

Para Villoria, los españoles no castigamos la corrupción política sino más bien la primamos y premiamos. "Cuando un partido político expulsa a su representante municipal por posible corrupción, el electorado castiga a ese partido en las siguientes elecciones aunque parezca increíble".

Villoria tiene constatado, además, que entre los electores españoles, la corrupción política no es un factor clave a la hora de definir su voto.

"A pesar de los casos de corrupción política que se registran en España, los ciudadanos no incluyen este fenómeno entre sus principales inquietudes y problemas".

Además, según el Índice de Percepción de Corrupción, elaborado a través de encuestas a empresarios y directivos de multinacionales, España ocupa el puesto 25 en el ránking de países con menos corruptelas, revela Villoria.

Según Villoria, para conocer los posibles datos de corrupción, se pregunta a los empresarios si deben pagar para conseguir subvenciones, permisos o licencias.

"El 2% de la población española afirma que en alguna ocasión ha pagado un soborno para conseguir una licencia, un permiso o un determinado servicio", desvela Villoria.

"Ya hay redes estables de corrupción que saltan de un lugar a otro, con informadores, y gente que se mueve hasta que contactan con un concejal o alguien que conoce el sitio. La corrupción es sistémica", descubre este catedrático madrileño de 51 años.

"Basta ver los partidos independientes que han proliferado en la costa y en zonas con presión urbanística y cuyo fin es gestionar el urbanismo. El sistema judicial no sirve para acabar con la corrupción. Convendría modificar la Ley de Enjuiciamiento Criminal y el Código Penal para estos delitos. Aplicar la ley no es eficaz hoy", dice con conocimiento de causa.

"Los españoles hemos sufrido un atraco brutal durante 15 años, que se llevará un tercio de nuestra riqueza durante los próximos 15 hacia los bancos, los dueños del suelo, los especuladores, los promotores y los corruptos", afirma sin cortarse, Villoria.

"Pero
hay unos límites que no se pueden traspasar y que tienen que ver, esencialmente, con buscar el interés general y el respeto a los derechos humanos", sentencia resuelto.

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