jueves, 7 de junio de 2007

La economía española necesita de los inmigrantes para seguir creciendo al mismo ritmo


MADRID.- España se ha convertido en los últimos años en un polo de atracción para los inmigrantes que buscan establecerse en Europa. Si se pregunta cómo puede afectar esta situación a la estructura poblacional de España en un futuro cercano, la respuesta es: en 2020 podrían haberse instalado en nuestro país casi diez millones de extranjeros, lo que supondría un 20% de la población total.

Este dato se incluye en el estudio «Justicia e Inmigración» que fue presentado en unas jornadas organizadas por el Consejo General de Procuradores para buscar respuestas y encontrar soluciones jurídicas al fenómeno migratorio.

El informe, elaborado por la Universidad Complutense de Madrid, refleja el espectacular crecimiento de la población foránea, que ha pasado de apenas 750.000 personas en 1999 a más de cuatro millones a finales de 2006 -el 9,26% del total nacional-. A esa cifra hay que añadir los inmigrantes irregulares, que la disparan por encima de los cinco millones. Y todo indica que la tendencia seguirá al alza.

Los autores del informe formulan dos hipótesis para 2020, una más conservadora que fija la población extranjera en 6.625.736 personas -el 14,4% del total- y otra que eleva esa cifra hasta los 9.588.945 inmigrantes, el 19,7% de los 48,5 millones de personas que -en teoría- vivirán en España dentro de 13 años.

El estudio revela la importancia de la colonia inmigrante en términos económicos y sociales. Así, dos de cada diez nacimientos corresponden a familias extranjeras, y en 2006 su consumo alcanzó los 35.000 millones de euros, el nueve por ciento del total nacional.

La cuestión es que España debe a los inmigrantes que residen y trabajan entre nosotros más del 90% del crecimiento medio del Producto Interior Bruto (PIB) de los últimos cinco años, según datos recogidos en el estudio "Ensayos sobre los efectos económicos de la inmigración en España" de la Fundación de Estudios de Economía aplicada (Fedea) presentado este jueves.

Las cifras arrojan que la contribución de la inmigración en el decenio que abarca los años 1996 y 2005 supone el 39% del crecimiento medio del PIB español, mientras que si se reduce el periodo a los últimos cinco años, desde 2001 a 2005, esta aportación supera el 90% del crecimiento total.

Además, la inmigración ha ayudado a controlar la inflación gracias a su capacidad de ahorro, de forma que España sin inmigrantes tendría un 0,5% más de inflación media, lo que supondría una cifra mucho menos contenida, en torno al 3% (el último dato de inflación interanual la situaba en el 2,4% en mayo), según indicó uno de los editores y coautor del libro, Juan José Dolado.

Dolado afirmó que la inmigración es el "milagro" de la economía española y aunque aseguró que es "completamente cierto" que los inmigrantes han contribuido a contener el crecimiento de los salarios, aclaró que los beneficios que aportan "son mayores".

Los extranjeros que viven en España representan ya más del 10% de la población española (casi 4,5 millones de personas), según el INE.

Del total de extranjeros que residen en España, en mayo había cerca de dos millones de personas cotizando a la Seguridad Social.

El estudio explica y valora el impacto de estos inmigrantes sobre la economía española y precisa que estos trabajadores aportan a las arcas del Estado 23.402 millones de euros al año, mientras que las contraprestaciones que reciben son 'sensiblemente inferiores', de 18.618 millones de euros, es decir, el 5,4% de los gastos de las Administraciones Públicas.

Además, en 2005, los inmigrantes compraron el 25% de las viviendas que se vendieron en España y suscribieron entre el 15 y el 20% de las hipotecas registradas ese año.

Pero además los inmigrantes no sólo favorecen al país que les recibe, sino que las remesas que envían a su lugar de origen son, en la mayoría de sus países, la principal fuente de ingresos.

En concreto, durante el 2000, los inmigrantes enviaron 1.445 millones de euros a sus casas, cifra que en 2006 había crecido el 332% hasta los 6.250 millones de euros.

La mayor parte de las remesas que se enviaron desde España fueron a parar a Colombia, Ecuador, Bolivia, Rumanía y Marruecos, que son los países de procedencia del 60% de los extranjeros que residen en España.

En concreto, según la Fundación Encuentro, de Marruecos procede el 18,4% de los extranjeros que viven en España, de Ecuador el 13,8%, de Rumanía el 13,1%, de Colombia el 8,2% y de Bolivia el 4,6%.

Con estos datos, el estudio subraya la importancia de la inmigración y sus efectos positivos, una situación, dice, que cada vez se hará más patente. España va a necesitar entre 4 y 7 millones de inmigrantes más para mantener su actual tasa de crecimiento económico hasta 2020.

De hecho, se asegura que, según un reciente informe de la División de Población de las Naciones Unidas sobre la llamada 'migración de reemplazo', los países desarrollados necesitan a los inmigrantes como mano de obra, una tendencia 'que se mantendrá en las próximas décadas'.

Según datos de Eurostat recabados en el informe de la Fundación Encuentro, la Unión Europea necesitará 45 millones de inmigrantes para mantener los niveles de protección actuales hasta el año 2050.

'España no es en absoluto una excepción: harán falta entre cuatro y siete millones de inmigrantes para mantener el crecimiento económico actual hasta el 2020', concluye el informe.

'Por este motivo, la respuesta a la pregunta sobre si la inmigración incrementa el desarrollo en España es rotundamente afirmativa, como avalan múltiples publicaciones', subraya.-(Agencias)

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