lunes, 31 de diciembre de 2007

Blanco pide una rectificación a la Iglesia por realizar afirmaciones de ´extrema gravedad´

MADRID.- El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ha pedido hoy una rectificación a la Iglesia Católica por afirmar que el ordenamiento jurídico español está dando marcha atrás respecto a la Declaración de los Derechos Humanos, declaración que ha calificado de "extrema gravedad".

En declaraciones a Onda Cero, Blanco ha dicho, sobre la concentración de ayer "Por la familia cristiana", que se trató de "un acto del Partido Popular presidido por unos cardenales", a los que ha pedido que "si quieren hacer política están en su derecho de hacerla, pero lo que tienen que hacer es presentarse a las elecciones".

Blanco se ha referido a las afirmaciones del arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, durante el acto organizado por el Arzobispado de Madrid en apoyo a la familia, en el que el cardenal lamentó que el ordenamiento jurídico esté dando marcha atrás respecto a lo que la Declaración de los Derechos Humanos "reconocía y establecía: la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado".

El dirigente socialista ha acusado a la jerarquía eclesiástica de evocar "el mismo discurso del PP" a dos meses de que se celebren las elecciones y de "querer hacer una intromisión directa en la campaña electoral", y ha añadido que participar de la vida política es "legítimo" aunque "tienen que entender que haya muchos cristianos a los que no nos guste esto".

Asimismo ha lamentado que la Iglesia lleve a cabo un "debate sobre política" en España que "falsea realidades y datos", y ha recordado que la Ley del Aborto es la misma que cuando gobernaba el PP.

En su opinión, la situación en España es favorable para las familias, ya que existen ayudas como el "cheque-bebé" y derechos como el permiso de paternidad, que favorecen su desarrollo.- (EFE)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Este tipo de radicalismos dialécticos de la cúpula de la Iglesia, lejos de concederle credibilidad, la minan y dicen poco de su rigor intelectual. La perla de García-Casco supuso equiparar la cultura del laicismo con un fraude que conduciría a la desesperación por el camino del aborto, el divorcio express e ideologías que pretenden manipular la educación de los jóvenes. Son, desde luego, palabras con poco fundamento que, sumadas a las críticas políticas al Gobierno en un acto religioso, devuelven a la Iglesia a unas trincheras de las que algún día tendrá que salir.

Anónimo dijo...

Por mentir también se va al infierno. Me parece estupendo que se junten las familias cristianas, tienen derecho, a hablar de sus cosas. Me jode mucho que los obispos panzones, en vez de predicar la palabra de Cristo se dediquen a mentir y calumniar.
¿Me puede decir algun obispo en que se incumple la Constitución en materia de familia?

Anónimo dijo...

Laico de una vez

Ante el ataque del obispado, el Gobierno debe extremar la separación Iglesia-Estado


Los paños calientes del Gobierno, y especialmente de su vicepresidenta, frente a la jerarquía católica no han servido de nada. Los exabruptos absolutamente infundados sobre el retroceso en derechos humanos y en democracia en España porque no se atiendan las peticiones de los sectores más integristas de la Iglesia católica no deben recibir la callada por respuesta. Deben reaccionar no sólo el PSOE y el resto de partidos -no lo hará el PP, por el que esa jerarquía hace campaña a dos meses de las elecciones-, sino especialmente el Gobierno, ciñéndose a la Constitución, que proclama la separación Iglesia-Estado, una separación que no acaba de ser real.

Es hora de profundizar en este aspecto de la democracia española y eliminar los rastros que queden de confesionalismo, ya sea en la celebración de funerales de Estado, en la peculiar financiación de la Iglesia católica -que ha de ampliarse a otras confesiones-, en el papel del catolicismo en la enseñanza o en la actuación religiosa de los poderes del Estado en actos oficiales. Ello redundará en una mejor convivencia interna en una sociedad más y más multirreligiosa.

Lo que la Iglesia planteó el pasado domingo en Madrid no fue una manifestación en defensa de la familia -como si el Gobierno la atacara-, sino un auténtico acto electoral en apoyo del PP. Es difícil para el PSOE plantear un laicismo radical en vísperas electorales, dado que muchos de sus votantes son creyentes, mayoritariamente católicos. Pero eso no quita para que deba abordar sin dilación esta cuestión en el comunicado que difundirá hoy y en su programa, lo que implicaría la revisión de los acuerdos de 1976 y 1979 con la Santa Sede que sustituyeron, con un espíritu preconstitucional, al Concordato de 1953.

Defender una secularización estricta del Estado no significa ir contra la Iglesia, sino ponerla en el lugar que le corresponde, incluida esa "cooperación" con ella "y las demás confesiones" que también propugna la Constitución. Y, en efecto, la educación sería una obligación hoy por hoy inasumible sin la contribución (financiada por el Estado) de las escuelas confesionales.

La jerarquía eclesiástica, con tonos nacionalcatólicos, se ha radicalizado, pero ello responde también a que los sectores más integristas de católicos y de otras religiones son los más activos en nuestros días, mientras que la moderación pierde adeptos y fieles.

José Blanco, secretario de organización del PSOE, ha pedido una "rectificación" a la jerarquía católica por "mentir" con las descalificaciones sobre los derechos humanos y el retroceso democrático. Pero es algo que desde hace años la radio de los obispos desgrana a diario, junto a otra sarta de mentiras. Cuando la democracia española ha cumplido 30 años, debería haberse librado de los últimos lastres de los poderes fácticos para construir un Estado laico de verdad.

(Editorial de "El País")