España podría
liderar en el futuro el séptimo reino,
llamado Europa Occidental,
según
fuentes atribuidas a Tiro
y Whiplash347,
recogidas por Eliza Ayres
en el Diario
de Sunny. El esquema contempla siete reinos con el fin de
crear un planeta federado para que se pueda unir la Tierra a la
coalición de mundos y, en última instancia, a la
alianza Nataru, nombre que se da a nuestra galaxia. El texto
concluye señalando que vienen tiempos muy interesantes.
Ese
reino incluiría Andorra, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania,
Grecia, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Malta, Mónaco,
Países Bajos, Portugal, Escocia, Suecia y
Gales. Suiza pasaría a formar parte de Italia, e
Inglaterra permanecería como reino independiente, aunque no
se especifica quién ocuparía el trono, al haberse roto hace tiempo
la línea sucesoria.
Los líderes de Escocia, Gales e
Irlanda del Norte afirman que sus naciones pertenecen a Europa
y piden su independencia del Reino Unido.
https://sunnysjournal.com
Líderes
de Escocia, Gales e Irlanda del Norte han
firmado un pacto por la autodeterminación y el regreso a la Unión
Europea, aunque discrepan sobre cómo y cuándo se podría
producir el cambio constitucional. En 2014, Escocia celebró
un referéndum de independencia en el que el 55,3% de los votantes
optó por seguir formando parte del Reino Unido.
https://es.euronews.com/my-europe/2026/09/14/lideres-escocia-gales-irlanda-del-norte-firman-pacto-autodeterminacion-regreso-ue
De
momento no creo que España
pueda liderar mucho ahora, tras permitir la invasión de Ceuta
con los brazos cruzados. Eso
ha proyectado una imagen de vulnerabilidad territorial y de debilidad
diplomática.
En cualquier caso, sigue abierta la crisis: miles de
personas permanecen en Ceuta,
hay tensión social en la ciudad, fricción diplomática con
Marruecos y una
polarización política interna.
Todo ello alimenta la percepción de
que, en este momento, España se encuentra en una posición de
debilidad relativa en la gestión de sus fronteras.
LIDERAZGOS
Aparte
de su decadencia política, España es líder en varios campos como
el turismo, el fútbol, las renovables, el aceite de oliva, la alta
velocidad, la producción audiovisual y la automoción. Además, es el segundo país más visitado del mundo, sólo detrás de Francia.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
España
es hoy en día una de las grandes potencias económicas mundiales,
aunque ha retrocedido varios puestos desde que fue obligada a
desindustrializarse por la Unión Europea para evitar la competencia
con otros países.
También es el
segundo fabricante de
vehículos de Europa y el
noveno del mundo, exportando
gran parte de su
producción.
En 2025
España recibió 96,8 millones de turistas internacionales, un récord
histórico, y en 2026 va camino de superar los cien millones. El
turismo aporta casi el 13% del PIB y genera unos tres millones de
empleos.
También destaca en gasto: está entre los primeros del
mundo por ingresos turísticos. Es uno de los destinos más potentes
a nivel mundial, especialmente en sol y playa, ciudades y cultura.
También
es líder europeo
en proyectos de energía solar a gran escala y una de las
primeras en eólica. Genera
alrededor del 55% de su electricidad con renovables (por encima de la
media europea)
y es uno de los países que más ha reducido su
dependencia de los
combustibles fósiles en el
continente.
También avanza fuerte en el
hidrógeno verde.
España
tiene la segunda red
ferroviaria de
alta velocidad más grande del mundo (sólo detrás de China)
y la mayor de Europa, aunque
con fallos últimamente.
También es líder
de la Unión Europea en número de producciones cinematográficas, y
sexta potencia mundial.
En
el sector agroalimentario, España es líder
mundial en producción y exportación de aceite de oliva,
aproximadamente la mitad de la producción mundial,
con 68 de los cien mejores aceites de oliva virgen extra del
mundo.
También es una potencia
exportadora de
cítricos, jamón ibérico, vino, etc.). El sector aporta cerca del
9% del PIB.
A pesar
de sus limitaciones, España ha experimentado un crecimiento
económico reciente ya que ha sido una de las economías que más ha
crecido en Europa. Tiene más de cinco mil empresas emergentes y está
entre los países europeos más dinámicos en este ecosistema.
También es líder europeo en minerales críticos y en la industria
farmacéutica. Lo único que la frena son los impuestos excesivos.
PROFECÍAS
Diversas
tradiciones religiosas, históricas y culturales registran desde la
edad media hasta el siglo XX una serie de profecías centradas en el
surgimiento de líderes o monarcas destinados a restaurar, unificar o
transformar España.
Estos textos y relatos, documentados en
crónicas, tratados y testimonios, se sitúan principalmente en un
contexto peninsular e ibérico, y se vinculan a expectativas de
restauración política, expulsión de enemigos externos o renovación
espiritual.
La
tradición de un rey encubierto o gran monarca aparece
en textos de los siglos XIV al XVI. Según estas fuentes, se
revelaría un líder oculto de origen real o divino para restaurar la
unidad de España, expulsar a los musulmanes, reformar la
Iglesia y, en algunas versiones, conquistar Jerusalén o
instaurar una monarquía universal.
Durante
la revuelta de las Germanías en Valencia entre 1519 y
1523, un personaje se proclamó como tal Encubierto, se
presentó como el hijo secreto del príncipe Juan o como
enviado de los profetas Enoc y Elías, y reunió
seguidores en Xàtiva y Alcira antes de ser asesinado
en 1522. La figura se asoció también de forma retrospectiva a
Fernando el Católico, descrito en algunos escritos como el
“nuevo David”.
Las
profecías atribuidas a San Isidoro de Sevilla (560-636)
forman otro núcleo documentado. Aunque el propio Isidoro
redactó la Laus Spaniae, textos posteriores de los siglos IX
al XV le atribuyen vaticinios sobre la invasión musulmana de 711
como castigo, y sobre la posterior restauración del territorio.
El
llamado Planto de España y otros fragmentos circulantes
anuncian la llegada de un monarca que completaría la reconquista,
limpiaría vicios y elevaría el poder hispánico. Estas predicciones
se utilizaron en propaganda vinculada a los Reyes Católicos y
a movimientos rebeldes.
Textos
de Arnaldo de Vilanova y de la tradición aragonesa-catalana
del siglo XIII y posteriores describen la llegada de un “nuevo
David” o ‘murciélago’ de
origen hispano que destruiría el poder islámico, subyugaría África
y establecería una monarquía universal antes de la aparición del
anticristo.
Crónicas y oráculos de Merlín y sibilas
relacionan de forma parecida a los reyes de Aragón y Castilla
con misiones escatológicas.
En el
siglo XX, Alexandre Deulofeu formuló en su obra “La
matemática de la historia” una teoría de ciclos de
civilizaciones e imperios. Situó el inicio del imperio español en
1479, con la unión dinástica de los Reyes Católicos, y
calculó una duración aproximada en 550 años, situando su
desintegración hacia 2029, con posibles reconfiguraciones
territoriales en la Península.
Las
cuartetas de Nostradamus, publicadas en el siglo XVI, han sido
interpretadas en lecturas posteriores como referencias a conflictos
en España, tensiones con el norte de África,
problemas en Madrid o divisiones internas. Algunas de estas
interpretaciones asocian los versos a periodos cercanos a 2026,
vinculados a eclipses o a fenómenos meteorológicos y políticos.
Las
apariciones marianas de Garabandal, ocurridas en Cantabria
entre 1961 y 1965, incluyen mensajes sobre un aviso, un milagro y un
posible castigo. Interpretaciones posteriores de estos relatos aluden
a una tribulación, a veces asociada a ideologías de tipo
comunista, y a la eventual llegada de un gran líder o a una
renovación de España tras la crisis.
Se
conservan estas tradiciones en crónicas, tratados religiosos, textos
impresos del siglo XVI y obras del siglo XX. Su difusión se ha
producido tanto en contextos eclesiásticos como en movimientos
políticos y culturales de distintas épocas.
Muchas
de estas tradiciones reflejan esperanzas de restauración nacional,
unidad espiritual y liderazgo fuerte tras una crisis. En la
actualidad se mezclan con comentarios políticos y con expectativas
escatológicas más amplias como el gran monarca o el triunfo
del corazón de María.
Ninguna de estas profecías tiene un
valor predictivo demostrable; su interés es histórico, cultural y
religioso. Además, varían mucho las interpretaciones según la
época y la ideología.
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