BRUSELAS.- La Comisión Europea ha adoptado hoy dos estrategias
específicas, una para las islas y otra para las comunidades costeras de
la UE, que establecen por primera vez un enfoque europeo coordinado para
apoyar a estos de territorios y liberar su potencial a largo plazo.
Las dos iniciativas introducen un enfoque específico, ajustado a las necesidades concretas y los retos únicos de los:
17 millones de personas que viven en más de 4.000 islas en 16 Estados miembros de la UE; y
95
millones de personas que viven a lo largo de los 70.000 km de costas de
la UE y en zonas costeras de 22 Estados miembros de la UE.
La
Comisión propone un enfoque coherente y holístico que aborde la
economía, la conectividad, la energía, el medio ambiente, los aspectos
demográficos y la seguridad de manera integrada, con el objetivo de
transformar los retos a los que se enfrentan estos territorios en
oportunidades y puntos fuertes a largo plazo.
Esto incluye garantizar
que sus necesidades específicas se reflejen plenamente en futuras
propuestas y se ajusten a las prioridades más amplias de la UE.
La
mayoría de las islas de la UE comparten retos comunes que afectan a su
sostenibilidad económica y a su calidad de vida, como el aislamiento
geográfico, una conectividad limitada, los elevados costes de transporte
y largos tiempos de viaje, los mercados pequeños y fragmentados, la
excesiva dependencia del turismo y de los combustibles fósiles, la
vulnerabilidad climática, el declive demográfico, la escasez de agua, el
acceso limitado a los servicios esenciales y otros costes adicionales
derivados de la insularidad.
En la encrucijada
entre tierra y mar, las comunidades costeras de Europa representan un
activo vital. Combinan un rico patrimonio medioambiental, cultural y
marítimo con un gran potencial para impulsar una economía azul
sostenible.
Al mismo tiempo, estas comunidades costeras se encuentran en
primera línea frente al cambio climático, la pérdida de biodiversidad
marina y costera y la contaminación marina, que afectan a su resiliencia
y crecimiento económico a largo plazo.
Algunas comunidades también se
enfrentan a presiones adicionales, como flujos turísticos poco
equilibrados, escasez de viviendas asequibles, estacionalidad de la
actividad económica y limitadas oportunidades de empleo, lo que da lugar
a la emigración de los jóvenes y a la inestabilidad económica.
Esta
es la razón por la que es esencial un enfoque adaptado. Las dos
estrategias funcionan en tándem, reforzándose mutuamente para hacer
frente a las presiones compartidas y, al mismo tiempo, responder a las
realidades únicas tanto de las islas como de las comunidades costeras.
A
la vista de estas presiones interrelacionadas, la UE ha desarrollado
las dos estrategias complementarias para crear un marco coherente dentro
de las políticas y la financiación existentes, con vistas a reforzar
las oportunidades económicas, la calidad de vida y la resiliencia.
Una estrategia con visión de futuro para las islas de Europa
La
estrategia tiene por objeto integrar las necesidades de las islas y
reflejar los retos a los que se enfrentan en políticas más amplias de la
UE adaptadas a sus necesidades específicas. Se estructura en torno a
cuatro pilares principales:
Desarrollo económico,
conectividad, competitividad e innovación: fomentar el espíritu
emprendedor, la diversificación de las economías locales, el turismo
sostenible y la digitalización, abordando al mismo tiempo las
deficiencias en materia de conectividad que limitan la actividad
económica y la vida en las islas.
Seguridad
energética, protección del medio ambiente y resiliencia frente al cambio
climático: acelerar la descarbonización y el despliegue de las energías
renovables, la adaptación al cambio climático y la protección de la
biodiversidad.
Comunidades y demografía: reforzar
los servicios públicos, la asistencia sanitaria, la vivienda, la
educación y la inclusión social para frenar la despoblación y retener a
los jóvenes.
Seguridad y preparación ante las
crisis: reforzar la resiliencia frente a las catástrofes naturales
vinculadas con la crisis climática, los riesgos marítimos y otras
amenazas emergentes.
La estrategia promueve el
establecimiento de un diálogo periódico entre las instituciones de la UE
y las partes interesadas que representan los intereses de las islas,
así como diversas medidas de apoyo técnico, incluido el desarrollo de
capacidades y el intercambio de buenas prácticas.
Se invita a los
Estados miembros a incluir medidas específicas para el desarrollo de las
islas en sus futuros planes de colaboración nacional y regional,
incluidas las relacionadas con la insularidad en ámbitos como la
conectividad, los servicios y las infraestructuras.
También se invita a
los Estados miembros a proponer instrumentos de inversión territorial
que promuevan estrategias integradas para las islas y faciliten una
mejor cooperación.
Una estrategia para unas comunidades costeras prósperas
La estrategia sobre las comunidades costeras se centra en tres prioridades:
para
impulsar la prosperidad, promueve una economía azul dinámica,
competitiva y diversificada, fomentando la innovación, nuevos modelos de
negocio ""como el pescaturismo, la bioeconomía y la energía renovable
marina"" y creando oportunidades de empleo de alta calidad;
para
reforzar la resiliencia, mejora la adaptabilidad al cambio climático y a
otros retos medioambientales, económicos, sociales y de seguridad más
amplios, en particular mediante la aplicación de la iniciativaOceanEye,
recientemente presentada;
para mejorar la
habitabilidad, fomenta la creación de espacios dinámicos, inclusivos y
atractivos en los que las personas de todas las edades puedan prosperar
trabajando, viviendo y disfrutando de su entorno, a la vez que se
salvaguardan la cultura marítima, el patrimonio y la identidad local.
La
estrategia hace hincapié en soluciones personalizadas y de iniciativa
local, reconociendo las diversas necesidades de las comunidades
costeras, desde las aldeas pesqueras remotas hasta las grandes ciudades
portuarias.
Las principales medidas incluyen:
empoderar
a las comunidades costeras en la ordenación del espacio marítimo a
través de la próxima Ley del Océano, promover el uso sostenible del
capital natural del océano, fomentar la adaptación al cambio climático y
liberar oportunidades de crecimiento sostenible;
apoyar
las agrupaciones de bioeconomía azul y las cadenas de suministro en las
zonas costeras a través de proyectos locales dirigidos por la
comunidad, como parte de la futura iniciativa de innovación en
bioeconomía azul de la UE;
desarrollar un sistema
de certificación para los créditos de carbono azul a fin de crear nuevas
oportunidades para los servicios de la economía azul y los ingresos de
las comunidades costeras;
impulsar la resiliencia
frente al cambio climático mediante el aumento de las evaluaciones de
riesgos, la cartografía de las inversiones y desarrollo de capacidades
para la adaptación de las costas, con la participación del Banco Europeo
de Inversiones y a través de las misiones de la UE sobre adaptación al
cambio climático y restauración de nuestro océano y nuestras aguas.
Contexto general
En
la UE hay más de 4 000 islas habitadas en 16 Estados miembros,
incluidas las tres naciones insulares de Chipre, Irlanda y Malta, donde
viven unos 17 millones de personas. Estas islas son una parte vital de
la identidad, la economía, la historia y el patrimonio cultural de la
UE.
La Estrategia de la UE para las islas se
basa en una amplia consulta pública, que incluye las contribuciones de
las partes interesadas a una convocatoria de datos, así como
aportaciones del Parlamento Europeo, el Comité de las Regiones, el
Comité Económico y Social Europeo y las comunidades insulares, que
llevaban tiempo abogando por un marco político específico.
Por
otra parte, 95 millones de personas (el 21 % de la población de la UE)
reside a lo largo de los 70 000 km de costa de la UE o en zonas costeras
de 22 Estados miembros. La Estrategia de la UE para las comunidades
costeras también se basó en una convocatoria pública de datos, lo que
garantizó que las opiniones locales influyeran en su elaboración.
Ambas
estrategias están en consonancia con el Pacto Europeo por el
Océano(puesto en marcha en 2025) y complementan políticas más amplias de
la UE en materia de acción por el clima, cohesión y desarrollo
sostenible.
Sin embargo, las regiones ultraperiféricas de la UE no están
cubiertas por estas propuestas, ya que se abordan en una estrategia
específica separada, reconociendo su estatuto único en virtud del
artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Esa
estrategia se presentará a finales de este año.