MURCIA.- El municipio de Murcia continúa con las celebraciones de
sus Fiestas de Primavera. La mañana de este martes de Pascua, 7 de abril, uno de los días más esperados del año, ha
estado marcada desde las 10 horas por la Misa Huertana en la Plaza del Cardenal Belluga a los piés de la fachada principal de la Catedral con la
posterior Procesión a la Virgen de la Fuensanta por calles del centro de la ciudad, con la participación de peñas huertanas, grupos folclóricos y diferentes colectivos.
A la una de la tarde ha sido la 'gran tronaera aérea' (fuegos
artificiales) desde la Glorieta de España, y a las cinco de la tarde
arrancó el Desfile del Bando de la Huerta, que este año cumplía 175 años. A las cinco de la tarde arrancó el Desfile del Bando de la Huerta desde la Plaza González Conde hasta la Plaza Circular.
Por la tarde ha desfilado por 175 año consecutivo en su historia el tradicional Bando de la Huerta donde se dan cita todos los elementos propios
de la Huerta murciana y de su folklore, y que este año ha celebrado su
175º aniversario con una edición histórica en la que han participado más
de 80 carrozas.
Miles de murcianos y visitantes han tomado las calles de la
capital de la Región para celebrar el Bando de la Huerta en una jornada
histórica de esta festividad,
declarada de Interés Turístico Internacional.
La apertura del desfile ha corrido a
cargo de la Unidad de Música del Mando Aéreo vinculada a la Academia
General del Aire y del Espacio.
A continuación, bandas de música,
gigantes y cabezudos, grupos de danzas y todas las carrozas que, como
cada año, han llenado las calles de la ciudad de costumbres, cultura y
tradición, mostrando escenas cotidianas de la Huerta y sus oficios
típicos.
Durante el recorrido, ha sido habitual ver huertanos y huertanas bailando la
jota, grupos folklóricos haciendo sonar ritmos tradicionales y algunos
participantes en el desfile repartiendo longaniza seca, habas, morcillas
o frutas desde sus carrozas.
La gastronomía y la convivencia se mantienen como ejes centrales gracias
a las 39 barracas huertanas instaladas por toda la ciudad. Estos
espacios, gestionados por la Federación de Peñas Huertanas, continuarán
ofreciendo platos tradicionales hasta el próximo domingo.
El desfile central ha destacado por un despliegue con la participación
de más de 80 carrozas que han exaltado las costumbres y el folclore
local. Entre ellas, ha sobresalido una plataforma de estilo decimonónico
tirada por caballos en honor a los orígenes de la fiesta en el siglo
XIX.
Los participantes han llenado barracas y plazas ataviados con el atuendo
típico: zaragüelles, chalecos y monteras para ellos, y refajos bordados
con mantones para ellas.
El Bando de la Huerta en su 175º aniversario, en el que
han tenido un gran peso las tradiciones y los que llevan toda la vida, también los jóvenes y las nuevas generaciones vienen decididos
a elevar —más que nunca— una de las fiestas más importantes e
identitarias de la Región de Murcia.
Si hace 175 años surgió el Bando de la Huerta para divertir a las clases acomodadas, ahora esos festejos son seguidos por miles de personas y varias generaciones.
Cada año esta fiesta se celebra el primer martes después de Semana Santa, como es hoy, y es el punto de inflexión entre la Semana Santa y las Fiestas de Primavera.
Los actos del Bando de la Huerta han comenzado con la tradicional Misa Huertana ante la Virgen de la Fuensanta, cantada por el coro y rondalla San Basilio el Grande de la Peña La Parra.
Posteriormente, ha tenido lugar la procesión, que ha contado con un recorrido circular desde
la Plaza del Cardenal Belluga por las calles del centro de Murcia.
Esta tarde, a las 17:00 horas, fue el turno del desfile del Bando de la Huerta cuya apertura contó con la participación de la Unidad de Música del Mando Aéreo asociada a la Academia General del Aire y el Espacio de San Javier.
Este año contó también con la presencia de más de 80 carrozas, muchas con presencia de animales, evocando la esencia más auténtica de la Huerta murciana.
El desfile de este año contó con esas más de 80 carrozas, una cifra superior a la habitual, con el objetivo de
dar mayor protagonismo a los participantes y enriquecer el recorrido.
Entre las principales novedades
destaca la incorporación de una carroza histórica de estilo clásico
tirada por caballos, diseñada especialmente para conmemorar el 175 ºaniversario.
También participó por primera vez el Museo de la Huerta, de Alcantarilla, que se suma al desfile con su propia representación.
Otro de los elementos llamativos fue la presencia de los ‘MurciInsectos’, una plataforma con personajes
que realizaron actuaciones durante el recorrido.
El Bando volvió a mostrar la
esencia más tradicional de la Huerta murciana con la presencia de
animales y escenas costumbristas.
Durante el desfile se han podido ver razas autóctonas como el cerdo chato murciano, cabras celtibéricas y
murciano-granadinas, borregas montesina y segureña, gallinas murcianas y
vacas del terreno.
Además, se incluyeron demostraciones
de galeras, el transporte tradicional que estuvo en uso hasta los años
60, junto a recreaciones de la vida en la Huerta.
En el apartado folclórico
participaron varios grupos, entre ellos una agrupación llegada desde
Valencia, que se sumó al desfile en esta edición especial del
aniversario.
Murcia encara ahora la recta final de su semana grande con la vista
puesta en los próximos hitos del calendario: el Entierro de la Sardina
Infantil (miércoles a las 19.30 horas) y la Batalla de las Flores del
jueves, manteniendo el despliegue de los monumentales Jardines de
Primavera en las principales plazas de la ciudad.
Explicaciones sobre esta tradición tan murciana
Lo que nació como parodia y carnaval satírico en el siglo XIX se ha
convertido con el paso del tiempo en homenaje, identidad y orgullo
murciano. El Bando de la Huerta es el momento más esperado de las Fiestas de Primavera
de la capital murciana. Una celebración ya con 175 años de tradición que
llena las calles de la ciudad de alegría y color.
Murcianas y murcianos
ataviados con sus trajes populares, refajos, zagalejos, corpiños,
zaragüelles, chalecos y esparteñas, recorren en sus carrozas huertanas
las principales arterias de la capital, donde los bailes improvisados al
son de las postizas (castañuelas) contagian a propios y extraños el
ambiente festivo.
Una parada en las barracas es obligatoria para
degustar las tapas murcianas más típicas como el zarangollo (calabacín con huevo), los michirones (habas secas con jamón), el pastel de carne o los paparajotes (hojas de limón rebozadas en masa frita y azucarada).
El primer martes tras la Semana Santa está marcado en el calendario de
todos los murcianos para celebrar su fiesta grande, que arranca con una
ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta y una misa oficiada en la
Catedral.
Por la tarde, se celebra el popular desfile de carrozas,
adornadas con motivos huertanos, grupos de bailes folclóricos, o
gigantes y cabezudos. Durante el desfile se reparten alimentos típicos
de la Huerta y bebidas a los asistentes. Pero una de sus señas de
identidad más propias son la soflamas panochas, textos escritos en la
lengua vernácula de la Huerta que encierran un tono satírico.
No son pocas las palabras que atesora el panocho: pésoles
(guisantes), alcaciles (alcachofas), cascaruja (frutos secos) y la tan
popular, acho y acha, se suman entre otras a los churubitos, que era
como se referían los huertanos de la época los señoritos de la ciudad.
Mientras, los señoritos llamaban perullos a los huertanos. En los
churubitos del siglo XIX está el origen del Bando de la Huerta. Para
alargar el carnaval, los churubitos idearon la costumbre de lanzarse a
las calles ataviados como si fueran perullos en un tono de sátira y
burla.
Los churubitos, jóvenes estudiantes y profesionales acomodados
del barrio de San Antolín, exageraban los modales de los campesinos
humildes de la Huerta cuando iban a la ciudad a vender lo que producían y
comprar aquello que necesitaban.
Durante la primera década, la comitiva
partía de la plaza de toros de San Agustín, en el barrio de San Andrés.
Tras un parón de unos años, en los 70 del siglo XIX se recuperó la
costumbre, y fue en ese punto cuando empezaron a mezclarse perullos y
churubitos, parodiando ambos las formas de los otros.
Pero tras la riada de Santa Teresa, el 14 de octubre de 1879,
con más de 700 muertos y la pérdida de más de veinte mil cabezas de
ganado, la fiesta se debilitó hasta el año 1900, cuando resurge con más
fuerza y empieza a tomar la forma del Bando de la Huerta. Y es, tras 1950, cuando se empieza a institucionalizar como las Fiestas de Primavera,
con las peñas huertanas como representantes de esa identidad murciana.
A lo largo del tiempo la costumbre se quedó, pero adquirió el matiz de
fiesta tradicional y de respeto a las costumbres y vestimentas de
antaño, convirtiéndose en una de las fiestas por excelencia de la Región
de Murcia. El Bando de la Huerta está declarada Fiesta de Interés
Turístico Internacional.