Por la tarde ha desfilado por 175 año consecutivo en su historia el tradicional Bando de la Huerta donde se dan cita todos los elementos propios de la Huerta murciana y de su folklore, y que este año ha celebrado su 175º aniversario con una edición histórica en la que han participado más de 80 carrozas.
Miles de murcianos y visitantes han tomado las calles de la capital de la Región para celebrar el Bando de la Huerta en una jornada histórica de esta festividad, declarada de Interés Turístico Internacional.
La apertura del desfile ha corrido a cargo de la Unidad de Música del Mando Aéreo vinculada a la Academia General del Aire y del Espacio.
A continuación, bandas de música, gigantes y cabezudos, grupos de danzas y todas las carrozas que, como cada año, han llenado las calles de la ciudad de costumbres, cultura y tradición, mostrando escenas cotidianas de la Huerta y sus oficios típicos.
Durante el recorrido, ha sido habitual ver huertanos y huertanas bailando la jota, grupos folklóricos haciendo sonar ritmos tradicionales y algunos participantes en el desfile repartiendo longaniza seca, habas, morcillas o frutas desde sus carrozas.
La gastronomía y la convivencia se mantienen como ejes centrales gracias a las 39 barracas huertanas instaladas por toda la ciudad. Estos espacios, gestionados por la Federación de Peñas Huertanas, continuarán ofreciendo platos tradicionales hasta el próximo domingo.
El desfile central ha destacado por un despliegue con la participación de más de 80 carrozas que han exaltado las costumbres y el folclore local. Entre ellas, ha sobresalido una plataforma de estilo decimonónico tirada por caballos en honor a los orígenes de la fiesta en el siglo XIX.
Los participantes han llenado barracas y plazas ataviados con el atuendo típico: zaragüelles, chalecos y monteras para ellos, y refajos bordados con mantones para ellas.
El Bando de la Huerta en su 175º aniversario, en el que han tenido un gran peso las tradiciones y los que llevan toda la vida, también los jóvenes y las nuevas generaciones vienen decididos a elevar —más que nunca— una de las fiestas más importantes e identitarias de la Región de Murcia.
Si hace 175 años surgió el Bando de la Huerta para divertir a las clases acomodadas, ahora esos festejos son seguidos por miles de personas y varias generaciones.
Cada año esta fiesta se celebra el primer martes después de Semana Santa, como es hoy, y es el punto de inflexión entre la Semana Santa y las Fiestas de Primavera.
Los actos del Bando de la Huerta han comenzado con la tradicional Misa Huertana ante la Virgen de la Fuensanta, cantada por el coro y rondalla San Basilio el Grande de la Peña La Parra.
Posteriormente, ha tenido lugar la procesión, que ha contado con un recorrido circular desde la Plaza del Cardenal Belluga por las calles del centro de Murcia.
Esta tarde, a las 17:00 horas, fue el turno del desfile del Bando de la Huerta cuya apertura contó con la participación de la Unidad de Música del Mando Aéreo asociada a la Academia General del Aire y el Espacio de San Javier.
Este año contó también con la presencia de más de 80 carrozas, muchas con presencia de animales, evocando la esencia más auténtica de la Huerta murciana.
El desfile de este año contó con esas más de 80 carrozas, una cifra superior a la habitual, con el objetivo de dar mayor protagonismo a los participantes y enriquecer el recorrido.
Entre las principales novedades destaca la incorporación de una carroza histórica de estilo clásico tirada por caballos, diseñada especialmente para conmemorar el 175 ºaniversario.
También participó por primera vez el Museo de la Huerta, de Alcantarilla, que se suma al desfile con su propia representación.
Otro de los elementos llamativos fue la presencia de los ‘MurciInsectos’, una plataforma con personajes que realizaron actuaciones durante el recorrido.
El Bando volvió a mostrar la esencia más tradicional de la Huerta murciana con la presencia de animales y escenas costumbristas.
Durante el desfile se han podido ver razas autóctonas como el cerdo chato murciano, cabras celtibéricas y murciano-granadinas, borregas montesina y segureña, gallinas murcianas y vacas del terreno.
Además, se incluyeron demostraciones de galeras, el transporte tradicional que estuvo en uso hasta los años 60, junto a recreaciones de la vida en la Huerta.
En el apartado folclórico participaron varios grupos, entre ellos una agrupación llegada desde Valencia, que se sumó al desfile en esta edición especial del aniversario.
Murcia encara ahora la recta final de su semana grande con la vista puesta en los próximos hitos del calendario: el Entierro de la Sardina Infantil (miércoles a las 19.30 horas) y la Batalla de las Flores del jueves, manteniendo el despliegue de los monumentales Jardines de Primavera en las principales plazas de la ciudad.
Explicaciones sobre esta tradición tan murciana
Lo que nació como parodia y carnaval satírico en el siglo XIX se ha convertido con el paso del tiempo en homenaje, identidad y orgullo murciano. El Bando de la Huerta es el momento más esperado de las Fiestas de Primavera de la capital murciana. Una celebración ya con 175 años de tradición que llena las calles de la ciudad de alegría y color.
Murcianas y murcianos ataviados con sus trajes populares, refajos, zagalejos, corpiños, zaragüelles, chalecos y esparteñas, recorren en sus carrozas huertanas las principales arterias de la capital, donde los bailes improvisados al son de las postizas (castañuelas) contagian a propios y extraños el ambiente festivo.
Una parada en las barracas es obligatoria para degustar las tapas murcianas más típicas como el zarangollo (calabacín con huevo), los michirones (habas secas con jamón), el pastel de carne o los paparajotes (hojas de limón rebozadas en masa frita y azucarada).
El primer martes tras la Semana Santa está marcado en el calendario de todos los murcianos para celebrar su fiesta grande, que arranca con una ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta y una misa oficiada en la Catedral.
Por la tarde, se celebra el popular desfile de carrozas, adornadas con motivos huertanos, grupos de bailes folclóricos, o gigantes y cabezudos. Durante el desfile se reparten alimentos típicos de la Huerta y bebidas a los asistentes. Pero una de sus señas de identidad más propias son la soflamas panochas, textos escritos en la lengua vernácula de la Huerta que encierran un tono satírico.
No son pocas las palabras que atesora el panocho: pésoles (guisantes), alcaciles (alcachofas), cascaruja (frutos secos) y la tan popular, acho y acha, se suman entre otras a los churubitos, que era como se referían los huertanos de la época los señoritos de la ciudad.
Mientras, los señoritos llamaban perullos a los huertanos. En los churubitos del siglo XIX está el origen del Bando de la Huerta. Para alargar el carnaval, los churubitos idearon la costumbre de lanzarse a las calles ataviados como si fueran perullos en un tono de sátira y burla.
Los churubitos, jóvenes estudiantes y profesionales acomodados del barrio de San Antolín, exageraban los modales de los campesinos humildes de la Huerta cuando iban a la ciudad a vender lo que producían y comprar aquello que necesitaban.
Durante la primera década, la comitiva partía de la plaza de toros de San Agustín, en el barrio de San Andrés. Tras un parón de unos años, en los 70 del siglo XIX se recuperó la costumbre, y fue en ese punto cuando empezaron a mezclarse perullos y churubitos, parodiando ambos las formas de los otros.
Pero tras la riada de Santa Teresa, el 14 de octubre de 1879, con más de 700 muertos y la pérdida de más de veinte mil cabezas de ganado, la fiesta se debilitó hasta el año 1900, cuando resurge con más fuerza y empieza a tomar la forma del Bando de la Huerta. Y es, tras 1950, cuando se empieza a institucionalizar como las Fiestas de Primavera, con las peñas huertanas como representantes de esa identidad murciana.
A lo largo del tiempo la costumbre se quedó, pero adquirió el matiz de fiesta tradicional y de respeto a las costumbres y vestimentas de antaño, convirtiéndose en una de las fiestas por excelencia de la Región de Murcia. El Bando de la Huerta está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.





