MURCIA.- El Gobierno regional, a través de la Consejería de Medio Ambiente,
Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, está ejecutando
actuaciones de emergencia en montes de Cehegín, Ricote y Bullas con el
objetivo de contener los daños provocados por procesos de decaimiento
forestal y por la presencia de plagas asociadas al debilitamiento de las
masas arboladas.
El proyecto se desarrolla sobre una
superficie superior a las 450 hectáreas y cuenta con un presupuesto
total de 1.191.999 euros, financiado con fondos Next Generation.
Las intervenciones se distribuyen entre montes gestionados por la
Comunidad Autónoma, donde se actuará sobre 351,63 hectáreas, y montes
municipales del término de Cehegín, que suman otras 100 hectáreas.
Estas
actuaciones se enmarcan en la estrategia regional para reforzar la
adaptación de los montes mediterráneos a episodios de sequía prolongada,
pérdida de vigor forestal y proliferación de agentes nocivos.
Este tipo de fenómenos incrementa la vulnerabilidad de las masas
forestales, favorece la expansión de insectos perforadores y otros
organismos perjudiciales y puede elevar el riesgo de incendios
forestales si no se interviene de forma planificada.
Las
zonas incluidas en el proyecto abarcan distintos montes de utilidad
pública y espacios forestales de referencia en los municipios afectados,
entre ellos Coto Real, Sierra Burete y Solana de Romero, en Cehegín; El
Castellar, en Bullas; y Sierra Ricote, en el término municipal de
Ricote.
Los trabajos se centran en la identificación, gestión y retirada del
arbolado afectado por plagas, decaimiento fisiológico o situaciones de
riesgo biológico derivadas del debilitamiento de los pinares.
Entre las
actuaciones previstas figuran el marcaje de los ejemplares dañados, la
corta selectiva, el descortezado, la trituración y el tratamiento sobre
el terreno de los restos vegetales.
El proyecto incluye
igualmente labores de selvicultura preventiva y mejora de accesos
forestales, así como actuaciones específicas en márgenes de caminos,
pistas y zonas de uso público.
En estos puntos se procederá a la
retirada de arbolado peligroso o en mal estado, con el fin de reducir
posibles riesgos para infraestructuras, usuarios y equipos de
intervención.
La planificación incorpora técnicas de
bioseguridad forestal orientadas a limitar la propagación de insectos
perforadores y otros agentes nocivos.
Para ello, se aplicarán
tratamientos específicos sobre la madera afectada y se actuará sobre los
restos vegetales de forma que se reduzca la posibilidad de dispersión
de plagas.
Además, las actuaciones incorporan herramientas de
seguimiento y evaluación adaptativa, con apoyo en teledetección,
análisis de series temporales e indicadores sanitarios.
Este sistema permitirá priorizar las zonas de intervención, ajustar los trabajos a la evolución real del monte y mejorar la toma de decisiones durante la ejecución del proyecto.
La Dirección General de Patrimonio Natural y
Acción Climática ha coordinado la ejecución de esta iniciativa.
El proyecto contempla también medidas de protección ambiental y
seguimiento de posibles afecciones sobre espacios integrados en la Red
Natura 2000, con criterios de minimización de impactos y restauración
ambiental durante todas las fases de los trabajos.
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