LORCA.- El alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, ha asistido este pasado jueves a la presentación oficial de cuatro piezas arqueológicas restauradas que pasan a enriquecer la exposición permanente del Museo Arqueológico Municipal de Lorca, permitiendo a lorquinos y visitantes descubrir nuevos testimonios materiales de más de cinco mil años de historia del municipio.
La actuación ha sido impulsada gracias a la colaboración de
la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico, que durante el año 2025
ha financiado íntegramente los trabajos de conservación y restauración.
Al acto han acudido técnicos municipales, miembros de la Asociación
de Amigos del Museo Arqueológico y la restauradora encargada de la
intervención, Josefina Monteagudo Merlos, conservadora y restauradora de
Bienes Culturales, especializada en Arqueología, quien ha desarrollado
los trabajos en el taller de restauración del museo a lo largo del
pasado año, así como el director del museo, Andrés Martínez.
Gil ha querido agradecer "el compromiso ejemplar de la Asociación de
Amigos del Museo Arqueológico, cuya implicación demuestra que la
protección del patrimonio es una responsabilidad compartida entre
administraciones y sociedad civil. Cuando una ciudad protege su
patrimonio, protege también su identidad, su memoria y su futuro".
El primer edil ha señalado además que "Lorca continúa consolidándose
como referente patrimonial y cultural del sureste español, y
actuaciones como esta nos permiten seguir enriqueciendo nuestros
espacios museísticos con elementos de enorme valor histórico, científico
y didáctico".
Las cuatro piezas restauradas proceden de
excavaciones arqueológicas realizadas en distintos enclaves del
municipio y han sido seleccionadas por la dirección del Museo
Arqueológico por su singularidad, valor histórico y potencial
divulgativo.
La Asociación de Amigos del Museo ha financiado
íntegramente la intervención con una aportación de 1.596 euros,
procedentes de la recaudación obtenida con la venta del libro 'El gótico
en Lorca. Arte y Arqueología', obra de Andrés Martínez Rodríguez,
editado por la Real Academia Alfonso X El Sabio en colaboración con la
propia asociación. Dichas piezas representan diferentes etapas
históricas de especial relevancia para comprender la evolución del
municipio.
Un vaso de alabastro calcolítico, fechado a
mediados del III milenio a.C., hallado en 2016 durante la excavación
arqueológica de la calle Marsilla, número 12; un alabastrón, pequeño
recipiente elaborado en alabastro, localizado en 2007 en la tumba 21 del
yacimiento de calle Álamo esquina Núñez de Arce; un separador de hilos o
tensador de placas, elaborado en hueso decorado, hallado también en
2007 formando parte del ajuar de la tumba 22 del mismo enclave
arqueológico; y una olla de cocina del siglo XV, recuperada en 2016
durante las excavaciones arqueológicas de la casa XIV de la judería del
Castillo de Lorca.
Las cuatro piezas pasarán desde hoy a
formar parte de la exposición permanente del Museo para ilustrar
diferentes aspectos expuestos en las salas dedicadas al Calcolítico, a
la cultura ibérica y a la judería de Lorca.
De forma paralela a estos trabajos de conservación arqueológica, el
Taller de Restauración de la Concejalía de Desarrollo Local y Empleo ha
concluido recientemente la intervención sobre tres balaustres históricos
procedentes de la torre de la iglesia de Santa María de Lorca, una
actuación especializada desarrollada en las instalaciones del Museo
Arqueológico de Lorca entre el 6 y el 30 de abril de 2026.
Las
piezas, fechadas en el siglo XVI y elaboradas en piedra arenisca de
Puentes, forman parte de la histórica balaustrada renacentista que
coronaba la torre de la antigua iglesia de Santa María, uno de los
escasos ejemplos conservados en la Región de Murcia de esta tipología
arquitectónica con influencia italiana.
La antigua balaustrada
dispuso de dos tipos, el denominado como tipo I que es el más antiguo y
solo tiene trabajada la cara que daba al exterior. Este tipo de
balaustre solo estaba conservado en la cara este de la torre. El de tipo
II, formaba el remate del resto del perímetro de la torre, dispuesto en
los lados norte, sur y oeste.
Los elementos presentaban
importantes patologías derivadas del paso del tiempo, como acumulación
de suciedad, fracturas estructurales y pérdida de volúmenes tallados.
La metodología de intervención, desarrollada bajo criterios de
conservación científica, ha incluido: limpieza de suciedades
incoherentes, preconsolidación superficial de zonas degradadas,
recomposición estructural mediante resinas epoxi y cosidos con varillas
de fibra de vidrio, reintegración de volúmenes desaparecidos con
morteros silícicos de restauración, patinado de elementos repuestos y
consolidación final mediante silicato de etilo.
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