MURCIA.- El Gobierno regional finaliza las primeras actuaciones concretas de
restauración ambiental del humedal de El Carmolí, uno de los espacios
más relevantes y singulares del Mar Menor, donde se desarrolla un
proyecto de recuperación dotado con 848.000 euros.
Se trata de una "intervención estratégica en uno de los enclaves de
mayor valor ambiental del entorno del Mar Menor", resaltó el consejero
de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María
Vázquez, tras la Comisión Interadministrativa del Mar Menor, donde
añadió que esta actuación "supone un paso decisivo en la recuperación de
este espacio natural y, con ello, El Carmolí se constituye en la
principal ventana natural del Mar Menor".
Esta actuación se enmarca además en los planes y avances del Gobierno
regional para ampliar y reforzar los espacios naturales en el entorno
del Mar Menor. En este contexto, El Carmolí forma parte de las cerca de
900 hectáreas de espacios naturales y zonas protegidas que gestiona la
Comunidad Autónoma, lo que permite actuar directamente sobre el
territorio con medidas de restauración y conservación.
La intervención en El Carmolí se está ejecutando por fases. La
primera de ellas fue la expropiación por parte del Ejecutivo autonómico
de una superficie de más de 300 hectáreas, con la que se evitaba que el
terreno, que el Ministerio de Defensa usó históricamente como zona
militar, pasara a manos privadas.
Se puso en marcha un modelo de gestión
integral que combina la restauración ambiental, la mejora de las
infraestructuras, el control de especies invasoras y la regeneración de
ecosistemas asociados.
Tras esta primera fase, ya se han culminado actuaciones visibles
sobre el terreno que están transformando el espacio. Uno de los hitos
más relevantes ha sido la eliminación de las superficies artificiales de
la antigua pista de aterrizaje, una intervención clave para recuperar
suelo natural.
En total, se han retirado más de 8.000 metros cuadrados
de pavimentos, lo que permite avanzar hacia la creación de la futura
charca-refugio para el fartet, una especie de pez en peligro de
extinción.
En paralelo se está desarrollando la restauración vegetal del
entorno, combinando la eliminación de especies de flora exótica e
invasora con la plantación de más de 18.056 ejemplares, con sistemas de
protección para garantizar su supervivencia.
Además, están ya en marcha
otras actuaciones, como la instalación de vallado perimetral, la
retirada de residuos y un seguimiento ambiental continuo que garantiza
la correcta evolución de los trabajos.
Este trabajo complementa con la adquisición por parte del Gobierno de
España de fincas perimetrales para su renaturalización e incrementar su
valor ecológico y paisajístico.
El conjunto de estas actuaciones se
enmarca en una estrategia compartida entre administraciones, basada en
el rigor científico, la cooperación institucional y la movilización de
recursos, con el fin de acelerar la recuperación del ecosistema.
Vázquez destacó que el conjunto de estas actuaciones "se integra
además en una planificación más amplia impulsada por el Gobierno
regional para acelerar la recuperación del Mar Menor".
El Plan de
Actuación 2026 constituye una herramienta clave para dar continuidad y
coherencia a todas las intervenciones que se están desarrollando tanto
en el medio terrestre como en el marino.
Este Plan contempla una inversión superior a los 104 millones de
euros para acometer 200 proyectos para reforzar la recuperación
ecológica del ecosistema, actuar en el origen del problema y consolidar
un modelo de gestión sostenible del Mar Menor.
El consejero Juan María Vázquez avanzó que el Ejecutivo autonómico
acometerá la instalación de fondeaderos ecológicos en la próxima
temporada de verano en zonas sensibles del Mar Menor, una actuación
clave para proteger el fondo marino y compatibilizar el uso público con
la conservación.
Estos sistemas estarán instalados en áreas como Isla Perdiguera y la
Isla del Barón con el fin de evitar daños sobre hábitats como las
praderas marinas, sustituyendo los sistemas tradicionales de anclaje por
soluciones respetuosas con el ecosistema.
Otro de los hitos destacados es el avance del proyecto Recupera,
impulsado por el Gobierno regional en coordinación con el CDTI,
orientado al desarrollo de una solución innovadora y tecnológica que
contribuya a la desnitrificación del agua que desemboca en el Mar Menor,
tanto de manera superficial como subterránea.
Se encuentra en la tercera fase de desarrollo, en la que se han
identificado las cuatro propuestas que cumplen con todos los requisitos
para la fabricación y puesta en marcha de un prototipo o la realización
de pruebas de las propuestas para validar el cumplimiento de los
requisitos.
Próximamente se procederá a la adjudicación, tras lo cual se
iniciará una nueva fase de desarrollo tecnológico. "Este proceso
permitirá disponer, por primera vez, de soluciones testadas y aplicables
sobre el terreno para actuar tanto sobre el acuífero como sobre las
aguas que llegan al Mar Menor".
El consejero también expuso las principales medidas acometidas por el
Gobierno regional durante el año 2025 y recogidas en el Informe Anual
2025 del Mar Menor.
Según explicó, "el balance confirma que las medidas
del Gobierno regional están dando resultados y que se está avanzando de
forma clara en su ejecución".
Así, en 2025 se alcanzó la mayor inversión anual desde la aprobación
de la Ley, con 82 millones ejecutados, elevando la inversión acumulada
por encima de los 306 millones desde 2020.
Además, más del 81 por ciento
de las medidas previstas se encuentran ya ejecutadas o en desarrollo.
El informe pone también de manifiesto el impulso de infraestructuras
clave para actuar sobre el origen del problema, como la red de
colectores, los sistemas de retención de aguas pluviales o las
depuradoras, así como los avances en la transformación del territorio,
con 4.112 hectáreas de cultivos restituidas y 71.527 hectáreas
integradas en el sistema de la Ley.
En este contexto, el consejero subrayó igualmente el refuerzo del
operativo de retirada de biomasa, una actuación esencial para mantener
el equilibrio del ecosistema.
En 2025 se retiraron 8.821 toneladas, un
34 por ciento más que el año anterior, mientras que en lo que va de
2026, hasta el mes de abril, ya se han superado las 4.600 toneladas, más
del doble que en el mismo periodo del año anterior, lo que refleja la
capacidad de respuesta del dispositivo desplegado.