LORCA.- El alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, junto al consejero de Medio
Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez,
han visitado esta mañana el Mirador de La Peñarrubia, uno de los
enclaves del municipio en los que el Gobierno regional ha centrado parte
de su estrategia autonómica 25-26 para la recuperación y adaptación de
las masas forestales, gravemente afectadas por el episodio de sequía más
intenso de los últimos 64 años.
"Quiero dar las gracias al Gobierno Regional, que ha incluido a
nuestro municipio entre las áreas prioritarias de intervención dentro
del paquete de actuaciones de emergencia que se están desarrollando,
protagonizando una de las mayores actuaciones forestales de la historia
reciente de la Región, con una respuesta coordinada, basada en criterios
técnicos y con un importante esfuerzo inversor", ha apuntado Fulgencio
Gil.
El primer edil ha reseñado que, concretamente, en el periodo
2025-2026, la inversión total destinada al nuestro término municipal
asciende a 3.287.418 euros, con una superficie de intervención cercana a
las 1.600 hectáreas, con más de 40 efectivos desplegados a diario en
los diferentes trabajos; siendo los más destacados los 'Proyectos de
emergencia para la contención de daños por plagas y sequía en montes de
Lorca' y las 'Intervenciones de restauración ecológica y mejora de
infraestructuras verdes cercanas a grandes urbes'.
"Lorca es uno de los territorios donde con mayor intensidad estamos
actuando, por la gravedad de los daños registrados, pero también por su
importancia estratégica desde el punto de vista ambiental y de
protección frente a incendios", ha destacado el consejero.
Y es que el municipio de Lorca protagoniza una especial intensidad de
los efectos de la sequía en sus masas forestales. Se ha generado
-además- un riesgo añadido para la seguridad de las personas y las
infraestructuras debido a la acumulación de arbolado seco y material
combustible, siendo las zonas más afectadas el entorno de la Sierra de
La Castellana, la Sierra de Tercia y la zona de La Peñarrubia,
detectándose una menor afección en las zonas forestales de las pedanías
altas.
Solo en el ámbito de los trabajos de emergencia en montes de Lorca,
se están ejecutando actuaciones sobre más de 350 hectáreas, con un grado
de ejecución cercano al 84 %. La inversión total destinada aquí es de
1.240.000 euros y los objetivos principales: contener la proliferación
de plagas forestales, reducir el riesgo de incendios, restaurar el vigor
y la funcionalidad de las masas forestales y garantizar la continuidad
de los servicios ecosistémicos.
En paralelo, el Gobierno regional está desarrollando el proyecto
"Restauración de ecosistemas, servicios ecosistémicos de biodiversidad y
de elementos de infraestructuras verdes para el uso público", con una
inversión de 703.909,87 euros, habiéndose intervenido ya en más de 54
hectáreas, centrándose en la Sierra de La Torrecilla, en el entorno del
monte público Casa del Pino, y la Sierra de Tercia, otro enclave
emblemático.
Aquí los objetivos fundamentales son la restauración de ecosistemas
forestales degradados, mejorar la biodiversidad y los servicios
ecosistémicos, adaptar los montes al cambio climático y compatibilizar
el uso público con la conservación del medio natural, pues estas
actuaciones no sólo tienen un componente ambiental, sino también social,
al favorecer el uso ordenado y sostenible de los montes, reforzando su
papel como infraestructuras verdes periurbanas.
En paralelo, en dicho, entorno, se han llevado a cabo actuaciones de
selvicultura adaptativa y mejora de caminos forestales, además del nuevo
mirador forestal con vistas al Valle del Guadalentín y al Castillo de
Lorca, que se está habilitando.
Fulgencio Gil ha reseñado que las actuaciones no quedan ahí en
nuestro municipio y contemplan además: la eliminación de unidades
afectadas para evitar incendios, servicios de prevención, vigilancia y
extinción, adecuación y mejora de vías pecuarias y de otros caminos en
masas forestales y trabajos para la minimización de daños bióticos y
abióticos en áreas de alto valor forestal.
El Gobierno regional ha ejecutado, durante 2025 y hasta el día de
hoy, actuaciones en más de 9.167 hectáreas forestales de la Región de
Murcia, con una inversión directa de 16.735.658 euros, lo que representa
aproximadamente el 80 % del total de 20,9 millones de euros movilizados
para hacer frente a los efectos de la sequía y el decaimiento forestal.
En total, las actuaciones ya ejecutadas y en marcha permitirán
alcanzar una superficie de intervención de 11.459 hectáreas a finales de
2026, lo que supone actuar sobre el 80 % de las zonas de mayor
prioridad identificadas por los técnicos. Aquí se incluyen: tratamientos
selvícolas, control de plagas, reducción del riesgo de incendios,
mejora de infraestructuras forestales y restauración ecológica.
El consejero subrayó que "no solo estamos actuando sobre el daño
inmediato provocado por la sequía, sino que estamos sentando las bases
de una gestión forestal más resiliente, capaz de adaptarse a escenarios
climáticos cada vez más exigentes". La situación de partida refleja la
magnitud del desafío, más de 36.000 hectáreas afectadas por el
decaimiento forestal.
El despliegue de medios humanos y materiales es otro de los elementos
clave de esta estrategia. Actualmente, más de 500 efectivos trabajan a
diario en estas labores en toda la Región, entre brigadas forestales,
personal de empresas especializadas, técnicos y agentes
medioambientales.
Estas actuaciones se apoyan, además, en nueve proyectos de emergencia
financiados con fondos Next Generation EU, puestos en marcha a finales
de 2025 y con ejecución prevista hasta junio de 2026, que suponen una
inversión específica de más de 8,2 millones de euros.
El Gobierno regional prevé dar continuidad a estas actuaciones más
allá de 2026, con el objetivo de intervenir sobre unas 6.500 hectáreas
adicionales en los próximos tres años, lo que permitiría alcanzar cerca
de 18.000 hectáreas de superficie total tratada.
Esta planificación futura se centrará en consolidar los trabajos ya
realizados y actuar en nuevas áreas que presentan síntomas de
decaimiento, priorizando aquellas zonas con mayor valor ecológico,
riesgo de incendio o proximidad a núcleos urbanos.