CARAVACA DE LA CRUZ.- La Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar, en la pedanía caravaqueña
de La Encarnación, vuelve a situarse este verano en el centro de la
investigación internacional sobre la evolución humana con el inicio de
una nueva campaña de excavaciones arqueológicas y paleontológicas.
Tras
dos años de paréntesis, un equipo multidisciplinar de especialistas ha
retomado los trabajos de campo en este excepcional yacimiento
paleolítico de entre 900.000 y 800.000 años de antigüedad, considerado
uno de los enclaves científicos destacados para el estudio de los
primeros pobladores del continente.
El alcalde de Caravaca de la Cruz, José Francisco García, ha visitado
hoy el yacimiento junto al equipo investigador, donde ha anunciado la
firma de un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y la
Asociación Murciana para el Estudio de la Paleoantropología y el
Cuaternario (Mupantquat), gracias al cual el Consistorio financia cada
campaña con una aportación de 10.000 euros y pone a disposición de los
investigadores el albergue de La Almudema durante el desarrollo de los
trabajos.
José Francisco García ha destacado que "para el Ayuntamiento es una
prioridad seguir apoyando un proyecto científico de primer nivel que
sitúa el nombre de Caravaca en el mapa internacional de la investigación
sobre la evolución humana. La Cueva Negra constituye un patrimonio
único, con un enorme valor científico e histórico, que debemos
preservar, investigar y divulgar para que sea cada vez más conocido la
comunidad científica y por la sociedad en general".
El regidor ha señalado igualmente que "la colaboración entre las
administraciones y la comunidad científica resulta esencial para
garantizar la continuidad de unas investigaciones que llevan más de tres
décadas aportando conocimientos fundamentales sobre nuestros orígenes".
Las excavaciones en la Cueva Negra comenzaron a principios de la
década de los noventa y, desde entonces, el enclave se ha consolidado
como uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico europeo. Su
extraordinaria secuencia arqueológica, coetánea de la Gran Dolina de
Atapuerca, ha convertido este espacio en un lugar de referencia mundial
para el estudio de la evolución humana y del poblamiento del continente
europeo.
La campaña, que se desarrolla del 1 al 15 de julio, reúne a doce
investigadores y especialistas bajo la dirección del profesor emérito de
la Universidad de Murcia y el máximo especialista en el yacimiento, el
doctor Michael-John Walker, junto al arqueólogo Mariano Vicente López
Martínez y la doctora María Haber Uriarte.
El equipo se completa con
arqueólogos, biólogos y estudiantes universitarios que participan en la
Escuela de Campo de Paleoantropología y Prehistoria del Cuaternario de
la Región de Murcia.
Durante los primeros días de excavación ya se ha producido un
hallazgo de especial interés: un hueso maxilar perteneciente a un oso de
una especie actualmente extinguida, que contribuirá a ampliar el
conocimiento sobre la fauna que habitó este territorio durante el
Pleistoceno Inferior.
Los investigadores centran este año sus trabajos en ampliar la
excavación de las zonas más profundas del interior de la cavidad, donde
aparecen abundantes restos de grandes mamíferos extinguidos; continuar
el estudio de los niveles donde se localizaron las evidencias del uso
controlado por el hombre del fuego y seguir documentando la tecnología
empleada por aquellos grupos humanos en la fabricación de herramientas
de piedra.
La Cueva Negra conserva una de las secuencias arqueológicas más
completas del Paleolítico Inferior europeo. A lo largo de más de tres
décadas de investigaciones se ha recuperado una abundante y
excepcionalmente bien conservada industria lítica, junto a miles de
restos óseos de mamíferos, reptiles, anfibios y aves, que permiten
reconstruir con enorme precisión el paisaje y las condiciones
ambientales del sureste peninsular hace cerca de un millón de años.
Los descubrimientos más relevantes realizados hasta la fecha destacan
las evidencias de una hoguera utilizada por grupos humanos para cocinar
alimentos, consideradas entre las manifestaciones más antiguas del uso
controlado del fuego documentadas fuera de África, así como un hacha de
mano que se sitúa entre las más antiguas conocidas en Europa.
El profesor Michael-John Walker ha explicado que "muy pocos lugares
en el mundo ofrecen un registro tan completo y tan bien conservado como
el de la Cueva Negra. Cada campaña aporta nuevos datos que nos ayudan a
comprender cómo vivían estos grupos humanos, cómo aprovechaban los
recursos de su entorno y cuál fue el proceso de expansión de las
primeras poblaciones humanas por Europa".
Walker, que estudia este yacimiento desde principios de la década de
los noventa, ha añadido que "la extraordinaria conservación de los
restos arqueológicos y paleontológicos convierte a la Cueva Negra en un
laboratorio natural único para conocer la evolución humana".
Después de
más de treinta años de investigación, sigue ofreciéndonos respuestas,
pero también nuevas preguntas que solo podremos resolver continuando las
excavaciones", ha asegurado.
Con el objetivo de acercar este importante patrimonio científico a la
ciudadanía, el Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz y Mupantquat han
organizado una jornada de puertas abiertas el próximo domingo, 12 de
julio, a las 10.30 horas. El punto de encuentro será La Ermitica, en la
carretera de acceso al yacimiento desde la pedanía de La Encarnación.
Los propios directores e investigadores serán los encargados de guiar
la visita, explicar cómo se desarrolla una excavación arqueológica y
mostrar los principales hallazgos realizados durante la presente
campaña, ofreciendo a los asistentes la oportunidad de conocer de
primera mano uno de los yacimientos más importantes de Europa para el
estudio de los orígenes de la Humanidad.
La campaña de excavaciones arqueológicas y paleontológicas en la
Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar está organizada por la
Asociación Murciana para el Estudio de la Paleoantropología y el
Cuaternario (Mupantquat), con la colaboración del Ayuntamiento de
Caravaca de la Cruz y el apoyo de la Dirección General de Patrimonio
Cultural de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.