MURCIA.- Murcia se consolida como la ciudad española más ligada al coche,
liderando su uso a nivel nacional. Sin embargo, esta fuerte dependencia
del vehículo privado convive con una cultura de coche compartido en auge
y una percepción muy positiva de la infraestructura urbana, aunque la
transición hacia el vehículo eléctrico avanza con más lentitud que en
otras capitales.
Según la edición 2025 del Foro de Movilidad
de Alphabet, compañía de movilidad corporativa del Grupo BMW, Murcia
presenta un modelo de movilidad único, donde el coche destaca por encima
del resto de medios de transporte. A pesar de esto, los murcianos se
muestran satisfechos con la adaptación de sus calles a la micromovilidad
y otras alternativas de transporte.
El coche es un eje central en la ciudad de Murcia. El 72 por ciento
de los ciudadanos lo utiliza como su medio de transporte habitual, y el
57 por ciento lo emplea para desplazarse al centro de la ciudad, un dato
que no ha variado en relación con el año anterior.
Por otro
lado, más de la mitad de los murcianos (55%) se desplaza a pie, diez
puntos menos que en el resto de España, mientras que el uso del
transporte público es limitado: un 30% se desplaza en autobús y solo un
13 por ciento utiliza el tranvía.
No obstante, Murcia destaca
también en el ámbito del coche compartido. Un 38 por ciento de los
murcianos afirma compartir vehículo, una cifra que supera la media
nacional (31%) y que demuestra una clara tendencia hacia la optimización
de los desplazamientos.
Por otro lado, el estudio indica que
la visión de los murcianos sobre el coche eléctrico es ambigua. Aunque
un 36 por ciento lo considera la solución ideal para la movilidad
urbana, una cifra en línea con la media nacional, su uso real es de los
más bajos del país, con solo un 8 por ciento de usuarios.
Esta
tendencia se refleja también en las intenciones de compra, donde el
diésel (23%) se mantiene como una opción preferente para casi el doble
de compradores que, en el resto de España, mientras que la preferencia
por el eléctrico se reduce a la mitad en tan solo un año (del 10% al
5%).
La principal barrera que frena la adopción del vehículo
eléctrico es la percepción de una autonomía limitada, señalada por el 31
por ciento de los encuestados.
La micromovilidad eléctrica es utilizada por un 22 por ciento de los
murcianos, seis puntos menos que el año anterior con el patinete
eléctrico como el vehículo más popular (16%), superando ligeramente la
media nacional, aunque con una caída de cinco puntos en un año.
Lo más notable es la percepción positiva de la infraestructura urbana.
El 54 por ciento de los ciudadanos considera que Murcia está bien
adaptada para la convivencia segura entre coches, peatones y vehículos
de movilidad personal, seis puntos por encima de la media nacional.
Aun así, y en línea con el resto del país, el 78 por ciento apoya la
restricción de patinetes en ciertas zonas para mejorar la organización
del espacio público.
En la Proposición no de Ley, los 'populares' dicen que el objetivo es de reducir la siniestralidad vial producida por atropellos a peatones -especialmente en las vías de alta capacidad-, así como a incentivar su uso en todos los vehículos", ya que será obligatorio su uso a partir de enero del año 2026. El modelo actual de señalización de emergencias cuenta con triángulos reflectantes.
Presentada para su debate en la Comisión de Seguridad Vial, la iniciativa recuerda en su exposición de motivos que "garantizar la seguridad vial es uno de los objetivos principales en la ordenación del tráfico y la movilidad en las carreteras españolas".
En este contexto, el PP destaca que, en 2023, se registraron 109 fallecidos en accidentes de tráfico en autopistas y autovías, de los cuales 56 fueron peatones atropellados.
"Además, cada año, 150 personas son atropelladas en estas vías y dos de cada tres sufren heridas graves o fallecen", subraya.
Los 'populares' agregan que "el 62% de los atropellos con víctimas en autopistas o autovías ocurren en condiciones de baja visibilidad, donde el 81% de los casos son mortales".
"Parar un vehículo en vías de alta velocidad supone un gran riesgo tanto para los ocupantes del automóvil como para el resto de los conductores", apuntan.
A su juicio, el Gobierno debe dar difusión a esta norma, "lanzando campañas de comunicación efectivas a través de redes sociales y medios de comunicación ordinarios, o incluso a través de comunicaciones con los propietarios de los vehículos del parque móvil en España".
"Aquí, la colaboración entre la DGT y las autoescuelas y el conjunto del sector de los transportes y el automóvil, puede ser clave para alcanzar el objetivo de que el uso obligatorio de la señal V-16 llegue a un público más amplio", afirma.

