VALENCIA.- El investigador del Instituto de Tecnología Química (CSIC-UPV) de la Universitat Politècnica de València (UPV), Eduardo Palomares, ha afirmado, frente al episodio de polvo en suspensión del Sáhara que ha entrado este fin de semana, que "si viene en cantidades muy altas la única solución es utilizar mascarillas o salir poco de casa".
El experto ha indicado en que se trata de "episodios puntuales y bastante
comunes".
"Si dura un día o dos, que no suelen ser más, no debería
haber problemas adicionales", ha aclarado.
Cabe destacar que
la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé que la máxima
concentración de polvo en suspensión en el aire se produzca hasta la madrugada del domingo. Además, avisa de
una bajada de temperaturas y de precipitaciones
para el domingo.
Ante esta situación, el 112 recuerda que el
polvo en suspensión no solo reduce la visibilidad, sino que también
empeora la calidad del aire.
"Si eres asmático o tienes problemas respiratorios, ponte mascarilla y cierra las ventanas de casa", aconseja el Centro de Coordinación de Emergencias.
En esta línea, por ejemplo, el
Ayuntamiento de Valencia recomienda evitar la actividad física al aire
libre y utilizar el transporte público.
Sin embargo, si el
temporal perdurara en el tiempo, Palomares ha revelado que se "pasaría a
alguno de los niveles de protección superior que marca la legislación".
Con ello, se "podría decretar que nadie saliese de casa hasta que
pasase", ha recalcado.
Por otro lado, ha destacado que el
polvo en suspensión proveniente de África "no es tan peligroso" como
"las partículas que llegan de los coches".
"En esos casos lo que se debe
hacer es retener esas partículas, evitar que salgan al ambiente, por
eso los coches más nuevos tendrán filtros", ha asegurado.
En
relación a la dimensión de las partículas, el investigador ha insistido
en que "no todas son preocupantes":
"Las que son más grandes
generalmente los pelos de la nariz y la mucosidad las retienen y no
entran en el cuerpo".
Sin embargo, el catedrático ha explicado
que las más pequeñas, a las que denominan PM10 y PM2.5, "entran en el
cuerpo ya que los pelos de la nariz y la mucosidad no las retienen, por
lo que van directamente hacia el sistema respiratorio".
"Si
esas partículas entran en el organismo pueden dar lugar a problemas muy
importantes, aunque vienen especialmente de los coches", ha subrayado.
En este sentido, Palomares cree que "el problema de las partículas se da cuando entran en el sistema respiratorio porque pueden agravar cualquier enfermedad previa, como el asma".
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