El hambre como herramienta de dominación / Lisandro Prieto *


“El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó la guerra.  

El político hizo un gesto y desapareció el mago.”

Woody Allen

 


Tal vez muchos de los que estén leyendo esto no tienen la menor idea de lo que es sentir hambre, pero hambre de verdad. No se trata simplemente de la manifestación fisiológica propia del cuerpo cuando han pasado muchas horas desde la última ingesta de alimentos, sino algo peor, que remite a la desesperación que emana de la insondable fuente de injusticia en la que estamos inmersos.

 Hace dos mil y pico de años, en alguna montaña de Medio Oriente, Jesús de Nazaret habló de “hambre y sed de justicia”, refiriéndose a los bienaventurados que, por pasarla tan mal en este mundo, recibirán su recompensa en el paraíso. Si bien “hambre” y “sed” se utilizan allí como metáforas para expresar una necesidad urgente e inaplazable de justicia, no se refiere estrictamente al sentido legal, sino a uno más amplio que abarca la rectitud moral y ética necesaria para que dejemos de hacernos los ciegos.

Comencemos dando un breve panorama estadístico de la situación. El hambre y la inseguridad alimentaria son problemas críticos a nivel mundial, aunque es evidente que la piña se siente más fuerte en unos costados y no tanto en otros. 

Según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) expuestos en “The State of Food Security and Nutrition in the World 2022” y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) en su reporte “Global Report on Food Crises”, aproximadamente 828 millones de personas sufrieron hambre en el año 2021, un incremento aproximado de 250 millones desde el año 2019, debido a una combinación de factores como la pandemia de COVID-19, conflictos armados y los efectos cada vez más graves del cambio climático (FAO, 2022).

Puntualmente, África sigue siendo la región más afectada, con casi una de cada cinco personas enfrentando a diario inseguridad alimentaria severa. La FAO estima que alrededor del 20% de la población en África subsahariana carece del acceso adecuado a alimentos, con un aumento de casi el 6% desde el año 2019 (FAO, 2022). 

En Asia, aunque hubo avances, cerca del 9% de la población sigue sin tener acceso a una alimentación adecuada. Los países del sur de Asia, especialmente la India, Pakistán y Bangladesh, enfrentan todavía altos índices de desnutrición infantil y carencias alimentarias crónicas (WFP, 2022). 

Por su parte, en Hispanoamérica y el Caribe, la inseguridad alimentaria se ha incrementado considerablemente en los últimos años. Se estima que más de 56 millones de personas en esta región experimentaron hambre en 2021, debido en parte a crisis económicas, desigualdades sociales y crisis políticas en países como Venezuela y Haití (FAO, 2022).

Evidentemente, el hambre es un problema multidimensional que involucra no sólo la falta de acceso a los alimentos básicos, sino también a inconvenientes de distribución, desigualdades económicas y factores preponderantemente políticos. 

Tampoco podemos hacernos los ciegos respecto del cambio climático, por ejemplo, que ha tenido un efecto devastador en la producción agrícola, evidenciándose en sequías interminables, inundaciones y patrones climatológicos irregulares que afectan a países con poca infraestructura para adaptarse a dichos cambios. 

Adicionalmente a todo lo anteriormente enumerado, tenemos que tener en cuenta que los conflictos armados en países como Siria, Yemen y Etiopía han desplazado a millones de personas, exacerbando la escasez de alimentos y elevando los índices de hambre en las comunidades implicadas.

Ahora es preciso que nos preguntemos ¿qué rol juegan los gobiernos? O mejor, ¿qué tiene que ver el hambre con la existencia de dinámicas de poder reales que propician las hambrunas? 

Todos sabemos que el hambre y la inseguridad alimentaria están profundamente entrelazadas con las políticas de los gobiernos, tanto de las potencias mundiales como de los mal llamados “periféricos”, puesto que juegan un papel fundamental en la perpetuación intencional  del problema que hoy nos convoca. 

Para que podamos comprender cómo se configura esta relación, es esencial que primero examinemos los aspectos políticos y económicos que contribuyen al genocidio mediante hambre a nivel global. 

En una primera instancia, tenemos que mencionar a las políticas agrícolas, que en muchos países desarrollados están diseñadas para beneficiar a grandes corporaciones mediante subsidios que favorecen la producción masiva de ciertos cultivos como el maíz y la soja. 

Pues bien, estos aportes económicos al precitado sector productivo suelen distorsionar los precios globales, lo que dificulta bastante a los pequeños agricultores de países en vía de desarrollo competir en el mercado. 

Esta práctica, junto con la liberalización de los mercados en países emergentes, ha generado que la producción local de alimentos se vuelva menos rentable, llevando a muchos agricultores a abandonar sus tierras o a cambiar sus cultivos tradicionales por monocultivos de exportación.

Este tipo de políticas no nacen de un repollo, o una col de Bruselas, ni mucho menos de una lechuga,  sino más bien de instituciones concretas como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que han impulsado a muchos países pobres a adoptar medidas de extrema austeridad y privatización.

 Estas políticas, que se implementan bajo la promesa de fomentar el crecimiento económico, a menudo resultan en recortes en los servicios públicos y en la reducción de inversiones específicas como agricultura, educación y salud.

 Evidentemente, esto afecta directamente la capacidad de estos países para asegurar el acceso a la alimentación para toda la población, puesto que el ajuste estructural que implica la apertura de los mercados a la competencia extranjera afecta negativamente a los productores locales, quienes ven cómo sus productos van siendo desplazados por importaciones mucho más “atractivas”, o sea, baratas.

Los conflictos armados también son parte del problema, sobre todo en Medio Oriente y África Subsahariana, ya que no solo causan desplazamientos masivos, sino que también destruyen infraestructuras críticas para la producción y distribución de alimentos. 

En lugares como Yemen, Siria y Sudán del Sur, los gobiernos y los grupos armados han utilizado el hambre como un arma de guerra, bloqueando el acceso a alimentos y agua potable como también la ayuda humanitaria, con el fin de someter a las poblaciones.

Al parecer, empobrecer y hambrear a un país, no es tan difícil como nos quieren hacer creer, puesto que muchos países en vías de desarrollo están atrapados en una telaraña que implica el ciclo de deuda externa que limita siempre su capacidad de invertir en seguridad alimentaria. 

La deuda, contraída a menudo con condiciones estrictas, obliga a los países a destinar una parte significativa de sus recursos al pago de los intereses de la misma, en lugar de invertir en el desarrollo sustentable o en mejorar la infraestructura educativa y agrícola. 

Esta dinámica perversa, tan común en estas latitudes, perpetúa la dependencia de estos países hacia las naciones más ricas, que controlan los flujos de ayudas y financiamiento, y que a menudo dictan cómo deben ser las políticas de sus socios endeudados.  

Otro factor crucial en este contexto es la conducta de ciertos gobernantes corruptos que, buscando beneficios personales, comprometen los recursos del país mediante la toma de préstamos que saben perfectamente que no podrán pagar. 

Estos líderes mediocres y delincuentes, al priorizar el porcentaje que les corresponde a ellos por endeudar su país, agravan severamente la dependencia financiera y dejan a la nación atada a pagos de deuda que ahogan por décadas a su economía, limitando la inversión en producción alimentaria y desarrollo: con esta recetas, las arcas nacionales quedan prácticamente vacías, mientras la carga de intereses de la deuda recae en sucesivas generaciones de la población, perpetuando el ciclo de pobreza y hambre.

Respecto a las desigualdades que se producen en las campañas de “ayuda” internacional, nos queda decir que si bien estas entidades buscan aliviar las crisis alimentarias en los lugares más afectados, a menudo estas contribuciones están condicionadas y responden a intereses políticos de los países donantes. 

Además, la asistencia no siempre llega a los más necesitados: en muchos casos, la ayuda alimentaria sirva para consolidar alianzas políticas o para influir en la economía y la política de los países receptores, teniendo efectos devastadores a largo plazo, puesto que se desincentiva la producción local y se aumenta la dependencia en lugar de resolverse las causas subyacentes del hambre.

Procedamos ahora a pensar críticamente desde la filosofía este problema tan acuciante. El hambre en el mundo no es solo un problema de falta de alimentos, es también una manifestación de la profunda inequidad estructural que caracteriza a nuestras sociedades. 

En su obra “Pobreza y hambrunas” (1981), Amartya Sen planteó que el hambre no es necesariamente resultado de la escasez, sino de la falta de acceso a los alimentos. Según Sen, los sistemas de derechos de propiedad y las estructuras de poder determinan quién tiene acceso a los recursos, y son estas mismas estructuras las que crean las condiciones del hambre. 

Generalmente, los individuos en situación de pobreza extrema carecen de derechos de propiedad suficientes para asegurar su subsistencia, lo que los convierte en víctimas de sistemas económicos y políticos que priorizan el capital por encima de la dignidad humana.

Por su parte, Thomas Pogge en su obra “Pobreza mundial y Derechos Humanos” (2008), señala que los países más ricos contribuyen a la perpetuación del hambre al imponer políticas comerciales y sistemas de deuda que explotan a las naciones más vulnerables. 

Para Pogge, el hambre es una forma concreta de violencia estructural, una consecuencia inevitable de un sistema global que le da prioridad a las ganancias de unos pocos sobre las necesidades de muchos. Su propuesta, en pocas palabras, es clara: para combatir el hambre, se requiere de una reforma profunda de las estructuras de poder a nivel global.

Zygmunt Bauman, en su análisis de la modernidad líquida, examinó también cómo la lógica del consumo ha transformado nuestras relaciones y valores, generando un mundo donde la solidaridad se ha convertido en una preocupación secundaria. 

Asimismo, Bauman describió cómo el sistema capitalista ha impulsado la mercantilización de todo, incluido el bienestar humano. En este contexto, el hambre se convierte en un problema invisible para aquellos que están en posición de privilegio, ya que la atención se centra en el consumo personal y en la situación individual de cada cual. En otras palabras, la modernidad líquida fomenta la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno, permitiendo que la inequidad siga aumentando.

Desde un punto de vista estrictamente ético, Martha Nussbaum propone en su teoría de la capacidad que todos los seres humanos deben tener la oportunidad de llevar una vida digna, lo cual incluye evidentemente el acceso a los alimentos adecuados. 

Concretamente, en su obra “Fronteras de la justicia” (2006), sostuvo que una sociedad justa es aquella que permite a todos sus miembros desarrollar sus capacidades básicas, entre las cuales se encuentra la alimentación y la salud (si se me permite una intrusión, yo incluiría de manera indisociable, también, a la educación de buena calidad).

Nussbaum ha criticado también la falta de voluntad política para asegurar que las precitadas necesidades estén cubiertas universalmente, por lo que nos advierte que la pobreza y el hambre no solo reflejan fallas en la economía, sino también en la ética y en la política, que deben ser abordadas mediante políticas de desarrollo que garanticen el acceso masivo a los recursos básicos.

A la luz de lo expuesto anteriormente, es preciso que pensemos el hambre como una injusticia social profunda, arraigada en un sistema que permite que unos pocos tengan todo mientras que millones carecen de lo necesario para sobrevivir. 

Los autores que hemos citado coinciden en que la solución al hambre no se encuentra en la provisión de alimentos, sino en una reestructuración del orden social, económico, político y ético que rige nuestro mundo. 

Abordar el hambre exige un compromiso moral y político con la idea de equidad, intentando materializarla mediante acciones globales orientadas a la transformación de las estructuras de poder que se benefician de la exclusión y la pobreza, mientras dicen combatirlas.

 

(*) Filósofo y escritor

Salud recuerda tomar medidas de precaución ante la intrusión de polvo sahariano a la Región


MURCIA.- Ante la presencia de una masa de polvo sahariano que está afectando a la Región ayer y hoy, la Consejería de Salud recomienda adoptar ciertas medidas de precaución con el fin de proteger a las personas de riesgo.

En estas circunstancias, se aconseja evitar la actividad física y los deportes de alta intensidad, tanto en el exterior como en el interior, especialmente para personas con patologías y problemas de salud de tipo respiratorio.

Así, desde Salud se recuerda a los pacientes que presenten dificultades para respirar o malestar cardíaco como sibilancias o palpitaciones, que se debe consultar a un profesional sanitario, y priorizar las salidas cortas, así como las que requieren menos esfuerzo.

Como normal general, es recomendable el uso de la mascarilla FPP2 para la protección de las personas más vulnerables que realicen alguna actividad en el exterior. Aunque desde Salud se recomienda minimizar estas salidas.

Por otra parte, se aconseja evitar viajar por las carreteras principales y desplazarse por sus alrededores en los períodos en los que estas concentraciones de polvo suelen ser más altas (de manera general, a primera hora de la mañana y última de la tarde, coincidiendo con los momentos con mayor tráfico).

Asimismo, se aconseja a los ciudadanos que se mantengan informados del estado de calidad del aire en la Región de Murcia, que se puede consultar en la web de calidad del aire de la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor 'https://sinqlair.carm.es/calidadaire/'.

Cultura facilita 28 actuaciones de artes escénicas en 15 municipios este mes con el Circuito profesional y 'MURmurarte'

 MURCIA.- La Consejería de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes facilita que 15 ayuntamientos de la Región programen 28 actuaciones este mes dentro del Circuito Profesional de Artes Escénicas y Música de la Región de Murcia y el Plan MURmurarte que promueve el Instituto de las Industrias Culturales y las Artes (ICA).

En concreto, en noviembre han programado espectáculos los consistorios de Abarán, Águilas, Alhama de Murcia, Blanca, Caravaca de la Cruz, Cieza, Jumilla, Los Alcázares, Lorquí, Lorca, Molina de Segura, Murcia, San Pedro del Pinatar, Torre Pacheco y Yecla.

El director general del ICA, Manuel Cebrián, ha señalado que "desde la Consejería de Cultura trabajamos con los ayuntamientos para lograr una programación de calidad, estable y continua para los espacios escénicos de los municipios con el doble objetivo de acercar la cultura a todos los ciudadanos y promover las industrias culturales de la Región de Murcia con el Circuito Profesional de Artes Escénicas y Música y el plan 'MURmurarte'".

En cuanto al Circuito profesional, el mayor número de funciones se dará en el Teatro Vico de Jumilla y en la red de teatros y auditorios de Murcia.

En concreto, en Jumilla estaba previsto para hoy viernes 'Tic Tac Poe' de La Murga Teatro, 'Cría cuerdos' de la Compañía Deconnée, el 9; 'Martirio Alba' de La Púa Escénica, el 15; y el 24, 'Páncreas' de Zarco Teatro.

En cuanto a la programación en Murcia, el Auditorio de Cabezo de Torres acoge 'Bobo' de Periferia Teatro el 10 y 'Bernarda Alba, el musical' de Agosto del 36 el 29; el Auditorio de Beniaján contará con 'Las nueve y cuarenta y tres' de Representainment el 8; y se podrá ver 'Por voluntad propia' de Perigallo Teatro el día 23 en el Teatro Bernal. Tres espectáculos tendrán lugar en Caravaca de la Cruz, Molina de Segura y Lorca.

En el caso del primero, el Teatro Thuillier contará con 'Cervantes baila' del Ballet Español de Murcia el 9, para una semana después acoger 'No me falte el aire' de Alquibla y el día 23 'Penumbra' de la Compañía Teatro Guerra.

El Teatro Villa de Molina ha programado 'La comedia de los errores' de Pentación el día 9; el 16, ¡Ay, Carmela!' de Doble K Teatro; y el 29, 'El rey que fe' de Els Joglars. 

Por último, al escenario del teatro Guerra subirá el día 8 Pentación con 'La comedia de los errores', el 15 Alquibla con 'No me falte el aire' y el 29 Talycual Producciones con 'El inconveniente'.

Dentro del Circuito profesional ha programado dos espectáculos el Centro de Artes Escénicas de Torre Pacheco. Se trata de 'La comedia de los errores' de Pentación, el 16, y 'Las nueve y cuarenta y tres' de Representainment, el día 30. 

Por último, el Teatro Concha Segura de Yecla arranca el mes, el día 3, con 'Don Juan Tenorio, un clásico en clave de humor' de Arena; el Centro Cultural Enrique Tierno Galván de Ceutí ofrece 'Cría cuerdos' de la Compañía Deconnée, el día 8; y al día siguiente, en el Teatro Cervantes de Abarán, Zoo Cabaret presenta 'Spanish bizarro'.

El 28 está programado en el Auditorio Infanta Elena de Águilas 'El rey que fue' de Els Joglars; y el 30 se podrá ver ¡Ay, Carmela! De Doble K Teatro en el Teatro Capitol de Cieza y 'Greites Jits' de Zoo Cabaret en el Teatro Victoria de Blanca.

En cuanto al Plan MURmurarte, tres son las obras programadas: 'Don Juan Tenorio, un clásico en clave de humor' de Arena mañana, día 2, en San Pedro del Pinatar; y el día 16, 'Caperucita Roja, la versión más loca' de La Murga Teatro en el Teatro Cine Velasco de Alhama de Murcia y 'nacional 340' de Physical Collage & Sforza Producciones en el Salón de Plenos de Los Alcázares.

El SEF oferta para noviembre más de 7.300 plazas de formación gratuita para personas desempleadas y ocupadas

 MURCIA.- El Servicio Regional de Empleo y Formación (SEF), dependiente de la Consejería de Empresa, Empleo y Economía Social, va a ofertar este mes de noviembre un total de 7.319 plazas para realizar alguno de los 506 cursos gratuitos programados, que están destinados a mejorar la formación de personas desempleadas y ocupadas.

Estas acciones formativas, que suman más de 78.645 horas de formación, se impartirán en 31 de municipios de la Región de Murcia por entidades de formación acreditadas y abarcarán un buen número de especialidades profesionales.

En este sentido, la directora del SEF, Pilar Valero, ha señalado que "los cursos programados servirán para abordar los conocimientos y habilidades de 23 familias profesionales distintas, una oferta amplia y variada con la que se persigue responder a las demandas del mercado laboral y a aumentar las oportunidades laborales de las personas desempleadas, ya que a más formación, más empleo".

Así, las personas que se encuentren en situación de desempleo podrán mejorar su cualificación y, por ende, sus opciones de empleo realizando, por ejemplo, el curso de 'Patrón portuario', que arrancará este mes en Cartagena, o el de 'Dirección en Restauración', programado en Murcia.

También podrán elegir formarse en otras actividades profesionales como las relacionadas con el transporte sanitario. Por su parte, los trabajadores ocupados que busquen ampliar su formación pueden realizar formaciones relacionadas con la gestión ambiental, la inteligencia artificial aplicada al marketing, así como la nutrición y dietética o la ciberseguridad.

Algunas de las acciones formativas programadas para el mes de noviembre aún tienen abierto el plazo de inscripción, de manera que las personas interesadas en participar en alguna de ellas pueden acceder a los detalles de cada curso a través del apartado 'Busco formación' de la página web 'www.sefcarm.es' y la aplicación 'SEF Móvil'.

En esta sección encontrarán los datos de contacto de la entidad que lo imparte, a la que tiene que dirigirse para formalizar su solicitud.

Lorca, entre los municipios de España con un menos alquiler mensual en 2022, según el INE

 MURCIA.- El precio del alquiler en Lorca fue de 425,7 euros mensuales en 2022, uno de los más bajos por municipios de toda España, según el informe 'Indicadores Urbanos 2024' publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En concreto, el precio del alquiler en Lorca era en 2022 el decimoquinto más bajo entre los 126 municipios analizados, solo inferior a los de Ponferrada (347,9 euros); Ferrol (349,2 euros); Alcoi/Alcoy (352,3 euros); Linares (360,8 euros); Elda (361,4 euros); Lugo (377,6 euros); Mérida (386,8 euros); Talavera de la Reina (389,9 euros); Zamora (390,1 euros); Orense (397,6 euros); Torrevieja (401,2 euros); Palencia (414,8 euros); Ciudad Real (416,8 euros); y Avilés (417,2 euros).

De las 126 ciudades estudiadas en el proyecto de Indicadores Urbanos, las tres con mayor gasto mensual medio en alquiler en 2022 fueron Pozuelo de Alarcón (1.088,4 euros), Sant Cugat del Vallès (1.045,6) y Majadahonda (987,4).

El estudio también ha evaluado los distritos administrativos o barrios según el gasto mensual medio en alquiler en 2022.

En este caso, hasta seis distritos o barrios del municipio de Murcia se encuentran entre los 15 con el precio de alquiler mensual más bajo.

Concretamente, los alquileres mensuales más bajos se localizaron en Murcia -zonas 6-A (que incluye en su mayor parte la pedanía de Cañadas de San Pedro), con 352,5 euros y la zona 7-B (que incluye en su mayor parte la pedanía de Aljucer), con 380,6 euros.

Por otro lado, Lorca contaba con un 22,1% de población extranjera en 2023 con respecto al total de habitantes, la undécima mayor tasa entre todos los municipios analizados, solo inferior a los de Torrevieja (44,6%); Fuengirola (38,5%); Benidorm (31,4%); Marbella (29,5%); Benalmádena (28,2%); L'Hospitalet de Llobregat (24,4%); Barcelona (23,2%); Castelldefels (22,8%); Parla (22,5%); y Santa Coloma de Gramenet (22,3%).

Por el contrario, San Fernando (1,8%), Sanlúcar de Barrameda (2,0%) y Cádiz (2,5%), fueron las ciudades con menor porcentaje de extranjeros.

Por barrios, el distrito número 8 de Murcia también estaba en 2023 entre los 15 analizados por el INE de toda España con más población extranjera, con una tasa del 37%, la novena más alta del país.

En este caso, los barrios con mayor porcentaje de extranjeros fueron El Barri Gòtic (65,3%), El Raval sud (50,3%) y El Raval nord (50,3%), los tres en Barcelona.

Por su parte, Santa Isabel (0,9%), Cañero-Parque Fidiana (1,1%) y Arruzafilla (1,3%), los tres en Córdoba, fueron los barrios o distritos administrativos con menor porcentaje de extranjeros.